Los riñones y el fallo renal
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Mujeres despechadas han recitado este refrán mil veces. Hoy yo también lo repito, pero por otra causa. Lo digo por los riñones. Sí señores, los riñones, los órganos que tienen forma de habichuela.
A diario estamos conscientes de otros órganos en nuestro cuerpo, como el corazón cuando late o el momento que ruge el estómago a la hora de almuerzo, hasta los pulmones al respirar. Pero los riñones, bendito, ellos trabajan en silencio. Filtran nuestra sangre eliminando el exceso de agua, electrolitos, urea entre otros componentes. Los riñones pueden producir de 1 a 2 litros de orina al día, dependiendo de la actividad física y consumo de líquido. ¡Lo suficiente para llenar un botellón de refresco! No obstante, cuando fallan, es una situación de vida o muerte.
El fallo renal puede ser una condición aguda (que pasa de repente) o crónica (que ocurre con el paso del tiempo). ¿Por qué es importante si es agudo o crónico? El fallo renal agudo puede ser reversible con tratamiento. Algunas causas de fallo renal agudo son: enfermedad del corazón, ataque cardiacos, enfermedad del hígado, reacciones anafilácticas, uso de ciertos medicamentos, entre otros. Mientras tanto, fallo renal crónico suele ser irreversible, dado que se desarrolla lentamente y sus síntomas apenas son notables al principio.
Enfermedades como la diabetes, hipertensión e infecciones renales frecuentes, dejadas sin tratar, tiene efectos nefastos sobre los riñones ya que dañan unas estructuras delicadas conocidas como las nefronas, los filtros microscópicos dentro de los riñones. Cada riñón tiene cerca de un millón de nefronas, por lo que si se dañan dos o tres no hay que estresarse. Sin embargo, cuando ese daño es progresivo, los riñones van perdiendo la habilidad de filtrar la sangre y se van acumulan toxinas.
Según la Clínica Mayo, algunas de los síntomas de fallo renal crónico son: nausea, cansancio, pérdida de apetito, cambios en la cantidad de orina, hinchazón de los pies y tobillos, dolor de pecho, alta presión entre otros.
Acabamos de culminar marzo, mes nacional de riñón y no recuerdo haber visto ningún anuncio en la televisión o escrito en ninguna parte promocionando información pertinente a estos órganos silenciosos. Creo que se debe divulgar más información sobre el particular; y sé que estoy un poquito tarde porque ya pasó el mes, pero no importa porque la dicha es buena.