Microorganismos que brillan en la oscuridad
Me fascina llevar a mi familia de Estados Unidos a la Parguera en Lajas. Aparte de comer frituras y beber sangría, nos montamos en un barquito a dar la vuelta y observar, lo que es para mí, uno de los fenómenos más interesantes: la bahía bioluminescente. Aunque existen otras bahías bioluminescentes en Puerto Rico, prefiero visitar La Parguera. Lo acepto: soy vaga para hacer ejercicios (remar un kayak no es lo mío) y tampoco sé nadar.
En una noche sin luna, cuando agitas el agua, la misma se torna color verde neón, como el agua radioactiva de donde salieron los Teenage Mutant Ninja Turtles. Esta bioluminiscencia se debe a los dinoflagelados, específicamente Pyrodinium bahamense. Por si tenían la duda, no tiene nada que ver con dinosaurios. Dino, en griego, significa girar y flagelado porque tienen flagelos, parecidos a látigos, pero utilizados para moverse. Los dinoflagelados son parte de reino Protista, una clasificación zafacón donde colocan todo los microrganismos que no encajan en los demás reinos.
Ahora, ¿porque rayos estos avechuchos brillan así? Mis familiares del otro lado del charco siempre me hacen esta pregunta cuando voy de pseudo-guía turística. Pues ahí me doy guille de microbióloga, mi tercera y final elección de concentración en la universidad. Luego de explicarle la teoría publicada en el último artículo de alguna revista científica y obtener miradas en blanco en respuesta, les digo: “Es como un flash de cámara que ellos usan para asustar depredadores”. “Ahhhhhhh.” Eso sí lo entendieron. Sin embargo, los dinoflagelados hacen mucho más que brillar bonito. Cuando las poblaciones crecen exageradamente, pueden causar otros fenómenos como mareas rojas. Las olas se tornan rojas y algunos dinoflagelados producen toxinas que matan a los peces, como si fuera una escena futurística del Armagedón.
Más interesante aún, estos no son los únicos organismos bioluminiscentes existentes. El cucubano, Pyrophorus luminosus, emite luz mayormente por su ajem… “trasero” o parte posterior del cuerpo. Algunos chamaquitos atrapaban los cucubanos en envases de cristal para usar de linternas. También existen unas especies de pulpos y aguaviva que son bioluminiscentes. ¡Que chulo sería un sushi de pulpo resplandeciente! Todos estos organismos poseen unas proteínas conocidas como luciferina y luciferasa, que les permite emitir luz. Nada que ver con el ángel caído, ¿okey?
Mientras mi familia muy respetuosamente pretende escuchar y entender mi discurso, no dejan de admirar el agua color verde neón. De mi parte, a mí tampoco me deja de asombrar esta escena bioluminiscente.