Las zapatillas de Maru

Por Natasha Sagardía

10 de abril de 2013 03:00 a. m. hrs 1 min de lectura

Desde los tres años, Maru habla con los pies. Sus primeras zapatillas las estrenó en el Teatro Tapia en un recital de ballet y, desde ese momento, quedó íntimamente atada a ver  la vida desde las puntas de los pies.

El exquisito talento de mantener el balance se convirtió no solo en una destreza de baile, sino en su forma de vida, y las zapatillas, en ese deseo que nunca tiene un final. “Cuando aún era niña, espiaba por la rendija de la puerta a las alumnas avanzadas y practicaba cada uno de los pasos”, inmersa en ese hambre de ser mejor cada día.

Sus pies han danzado en los teatros más importantes del país.  Han coqueteado con teatros del  mundo y han coleccionado historias en forma de callos. Sus pasos han contagiado  a muchos con chispa y picardía puertorriqueña.

“Cuando bailo, estoy completamente libre a decir con mis pies y mi cuerpo todo lo que nunca podría decir en palabras”.  El baile la define como mujer y la impulsa a expresar todas las emociones que contiene esa responsabilidad.

El desafío de las zapatillas seductoras es saber quitárselas. Como cualquier trabajo que se convierte en pasión, hay que aprender a descalzarse y tocar el suelo.

Maru encuentra su suelo con los que ama y en cualquier desafío.

“Cuando me caigo en un escenario,  reboto  y me vuelvo  a parar riéndome y con más ganas de seguir, así en mi vida también”, me dice con carita de muñeca, al terminar su ensayo para Andanza, en su estudio de pilates, la nueva aventura de sus pies.