Crudita: por qué ahora eliminarla es más complicado que en el pasado, según Johnny Méndez
Presidente cameral advierte que suspender el impuesto podría crear un desfase fiscal, a diferencia de ocasiones anteriores cuando el impacto fue subestimado.
El presidente de la Cámara de Representantes, Carlos “Johnny” Méndez, advirtió que eliminar o suspender la llamada “crudita” enfrenta hoy mayores obstáculos fiscales que en el pasado, debido al impacto directo que tendría sobre el presupuesto del gobierno.
Según explicó, una suspensión temporera del impuesto a la gasolina por 45 días podría representar una pérdida de entre $45 millones y $100 millones en ingresos al Fondo General.
“Hay que buscar una fuente alterna… o sencillamente quitarle dinero a alguien en el gobierno”, sostuvo, al subrayar que cualquier decisión requiere identificar cómo se compensaría ese dinero. Las expresiones surgieron en un aparte con Metro durante el Caribbean Business Summit.
El legislador detalló que la situación actual difiere de episodios anteriores cuando se aprobó una suspensión similar del impuesto, pero el impacto fiscal fue menor al estimado inicialmente.
En aquel momento, se proyectó un costo de $25 millones, pero la cifra real ascendió a $39 millones, lo que provocó un desfase en el presupuesto.
“Eso creó un desfase… y por eso no tuvimos un presupuesto balanceado”, indicó.
Méndez enfatizó que el contexto fiscal actual es distinto, ya que el gobierno busca sostener un presupuesto balanceado —condición clave en la relación con la Junta de Supervisión Fiscal— y evitar repetir errores de estimación. En aquella ocasión, el dinero se sacó de la Asociación de Suscripción Conjunta que maneja el seguro obligatorio.
“Este año aprobamos el primer presupuesto balanceado y cuadrado, y no queremos descuadrarlo”, afirmó. Méndez comisionó un estudio sobre La Crudita.
El presidente cameral también vinculó la discusión con otras medidas fiscales en curso, como el posible incentivo contributivo que rondaría los $500 millones, lo que añade presión adicional sobre las finanzas públicas.
En ese escenario, insistió en que, aunque existe interés en eliminar la crudita —particularmente una de sus porciones que, según dijo, “no tiene razón de ser”—, la prioridad es actuar con responsabilidad fiscal.
“Quisiéramos eliminar la crudita, pero tenemos que buscar el dinero y a quién vamos a afectar”, sostuvo.
Las expresiones se producen en medio de un repunte en los precios de la gasolina, que ha reactivado el debate público sobre el impuesto y las alternativas para aliviar el costo de vida, en momentos en que el margen de maniobra fiscal del gobierno es más limitado que en años anteriores.


