Maternidades modernas: elegir cuándo, cómo e incluso si ser madre

La maternidad ya no sigue un guion único. Cada vez son más las mujeres que deciden si quieren ser madres, cuándo hacerlo y en qué condiciones.

Por Said Pulido

7 de mayo de 2026 07:00 a. m. hrs 6 min de lectura
Maternidades modernas: elegir cuándo, cómo e incluso si ser madre
Madre digital/tecnológica

Durante décadas, sino es que desde hace siglos, la maternidad parecía seguir un guion claro y predecible: tener pareja (de preferencia, un esposo), tener hijos y construir una familia. No obstante, este esquema parece haberse fragmentado con el paso del tiempo.

Cada vez más mujeres no solo deciden cuándo ser madres, sino también si quieren serlo y bajo qué condiciones, en un contexto marcado por cambios sociales, avances científicos y nuevas prioridades personales.

El resultado es una transformación profunda: la edad del primer hijo se retrasa, la reproducción asistida crece y también gana visibilidad una realidad antes silenciada, esa de quienes deciden no ser madres, por elección o por circunstancias.

La maternidad, lejos de desaparecer, se diversifica, y en un mundo donde conviven modelos tradicionales con nuevas formas de vida, esta transición no es lineal ni homogénea. Es, más bien, una conversación abierta entre libertad individual, presiones sociales y límites biológicos.

Para abordar temas relacionados con las maternidades modernas, platicamos con ​​Kylie Baldwin, socióloga de la Universidad de Loughborough, en Inglaterra, especializada en estudios sobre reproducción y fertilidad.

Maternidad más tardía

Al respecto, la experta señala que el hecho de que la edad en la que las mujeres tienen su primer hijo haya aumentado de forma sostenida en las últimas décadas no es un cambio menor.

“Por el contrario, esta situación implica replantear tiempos biológicos en función de proyectos de vida que hoy son más largos, más diversos y, en muchos casos, más inciertos”, de acuerdo con Baldwin.

“En paralelo, la medicina reproductiva ha ganado protagonismo. La congelación de óvulos y los tratamientos de fertilidad se presentan como herramientas que permiten extender la ventana reproductiva, aunque con matices”, agrega la investigadora.

Y qué decir de la maternidad subrogada, que puede describirse como un contrato de reproducción asistida en el que una persona gesta un bebé para otra (hombre o mujer) o para una pareja (heterosexual o del mismo sexo), conocidos como padres intencionales.

Más allá de la edad

La transformación en torno a la maternidad no se limita a la edad o a métodos. También abarca las formas de maternar. Hoy, es más común encontrar maternidades en solitario, sin pareja o fuera de los esquemas tradicionales.

“Al mismo tiempo, crece la legitimidad social de una decisión históricamente cuestionada: la de no tener hijos. Por ello, hablar de maternidad también implica hablar de su ausencia. Ya sea por infertilidad, por condiciones de vida o por decisión propia, cada vez más voces ponen sobre la mesa esta experiencia poco visibilizada”, elabora la experta, destacando que hablar del tema amplía la conversación.

Baldwin señala que la maternidad contemporánea no responde a un único modelo, ni a un solo tiempo.

“Es, más bien, un territorio en transformación donde conviven decisiones personales, avances científicos y expectativas sociales que aún no terminan de ajustarse. Ser madre ya no es un destino inevitable, pero tampoco una decisión simple”, puntualiza.

LAS CLAVES:

Un informe reciente del Fondo de Población de la Organización de las Naciones Unidas (UNFPA) destaca seis formas en que la maternidad ha cambiado en los últimos 25 años:

Menos probabilidades de morir en el parto: la mortalidad materna se ha reducido en un 40 por ciento, aunque más de 800 mujeres mueren cada día al dar a luz.

Más partos bajo el cuidado de personal calificado: la asistencia capacitada en el parto ha aumentado a más del 79%.

Madres por elección: la prevalencia de uso de anticonceptivos aumentó en un 25 por ciento, y los embarazos no deseados disminuyeron en un 16 por ciento.

Menos hijos: hace 25 años, la tasa de fecundidad promedio mundial era de 2,9 nacimientos por mujer. Hoy es de 2,5, y se espera que el descenso continúe.

Menos probabilidades de ser madres adolescentes: la maternidad inicia más tarde, lo cual se refleja en una disminución de la tasa de natalidad adolescente.

La carga doméstica desigual no ha disminuido lo suficiente: en promedio, las mujeres pasan unas tres veces más cuidando de los niños y en otras formas de trabajo doméstico que los hombres.

Tres preguntas a... Alexandra Fisher, profesora de Psicología Social, Universidad de Edimburgo

¿Podemos decir que la maternidad ha pasado de ser casi una imposición social a ser una opción planificada?

—Sin duda, al menos en los países desarrollados y en la mayoría de las economías emergentes. Esta transformación ha sido impulsada, en gran medida, por la incorporación de la mujer al mercado laboral, el acceso a la educación, los derechos reproductivos y los cambios en la estructura familiar.

La maternidad solía ocurrir a una edad temprana, a menudo poco después del matrimonio. La edad promedio del primer hijo ha aumentado hasta los 32 años en países desarrollados, donde las mujeres priorizan la estabilidad profesional y económica antes de tener hijos.

Y en términos generales, se registra, desde hace algunas décadas, una caída mundial en las tasas de natalidad, con una tendencia hacia familias más pequeñas e incluso hacia mujeres que deciden no tener hijos.

¿Qué tanto se ha diversificado la maternidad?

—Este tema da para un libro completo, pero los nuevos modelos de familia son tan diversos como la imaginación, lo que a su vez ha hecho que la maternidad cambie y no se limite al matrimonio tradicional.

Existe un aumento en la visibilidad y en la aceptación de madres solteras por elección, en parejas del mismo sexo y en otras estructuras familiares, así como de las diferentes opciones disponibles para que una mujer pueda convertirse en madre.

Además, hoy también se habla mucho de temas como la crianza consciente. Las madres actuales se informan antes de tomar la decisión de procrear, lo que conlleva una maternidad y una crianza más conscientes, aunque en cierta forma también se puede percibir que hay más presión por buscar la maternidad perfecta.

¿Continuará la evolución hacia una crianza compartida?

—Si bien se ha evolucionado de una crianza centrada en la madre a un modelo más equitativo y de mayor corresponsabilidad, los avances no han sido iguales en diferentes lugares del mundo. Todavía hay camino por recorrer en ese sentido.

Vale la pena destacar que la participación del padre desde el embarazo reduce el estrés materno y mejora la seguridad emocional de todos los involucrados. En los niños, hay mayor estabilidad emocional y mejor desarrollo social y cognitivo. En las madres, y en los padres, hay una menor carga mental y física, un mayor bienestar emocional y una mejor toma de decisiones.

En temas de maternidad, como alguien que investiga las normas sociales dominantes, es importante recalcar que decidir no tener hijos es una opción válida y cada vez más común, una opción que desvincula la realización personal de la mujer de la procreación.

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