Entre preguntas incómodas y un intercambio cada vez más tenso, el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, admitió que lleva cerca de dos meses sin sostener comunicación directa con la gobernadora Jenniffer González Colón.
“¿Se puede trabajar así?”, le insistió la periodista Bárbara Figueroa durante un careo entre ambos. Rivera Schatz respondió que sí, al asegurar que la dinámica gubernamental no se ha detenido.
“No hay comunicación personal, pero comunicación profesional de trabajo la hay. Los asesores de Fortaleza vienen aquí… los secretarios del gabinete vienen aquí a aprobar proyectos”, sostuvo.
Al ser presionado sobre las razones de esa distancia, evitó profundizar y se limitó a decir que responde a circunstancias que no puede discutir.
“Hay gente que por algunas circunstancias no se puede hablar… es confidencial”, expresó.
El intercambio subió de tono cuando se le preguntó por las alegaciones de la exfiscal Janet Parra, quien ha señalado públicamente que el senador habría intervenido en procesos judiciales. Rivera Schatz respondió cuestionando la falta de detalles en esas denuncias.
“¿Dijo el nombre de la persona? ¿Dijo el nombre del acusado? No. Pues debió decirlo”, lanzó.
Acto seguido, dejó entrever que, a su juicio, las acusaciones podrían no ser ciertas.
“Si no las dices, alguna razón tendrás… puede ser que está mintiendo”, añadió.
Estas expresiones se dan en medio de una querella ética que el propio Rivera Schatz presentó contra Parra ante el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Según una notificación oficial, el alto foro le concedió a la exfiscal un término de 10 días para responder al recurso, el cual se tramita de forma confidencial hasta que se emita una determinación final.
La querella ocurre tras meses de controversia entre ambos.
Parra fue designada por la gobernadora como secretaria de Justicia en diciembre de 2024, pero no logró los votos en el Senado. Posteriormente, su nombramiento fue retirado y más adelante se integró al equipo de La Fortaleza como portavoz en asuntos legales y de seguridad pública.
En medio del careo, Rivera Schatz también defendió su manejo ante el cuestionamiento. “Yo soy abogado… estoy adiestrado. Tú puedes darle la vuelta (a las preguntas) que tú quieras”, le dijo a la periodista, quien le recordó que su rol era, en efecto, cuestionar.
El intercambio dejó al descubierto no solo la falta de comunicación directa entre el Senado y La Fortaleza, sino también un nuevo capítulo de tensión pública marcado por acusaciones, querellas y señalamientos que ahora escalan al plano judicial.





