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León XIV denuncia la “idolatría del dinero” como raíz de los conflictos armados en la vigilia por la paz

“Es tiempo de paz, siéntense en mesas de diálogo y de mediación, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte”, instó

El Papa León a 8 de abril de 2026.
El Papa León a 8 de abril de 2026. (Europa Press)

El papa León XIV denunció la “idolatría del dinero y de uno mismo” como raíz de los conflictos armados en la vigilia por la paz celebrada en el Vaticano este sábado.

“Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero. Basta ya de la guerra. La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida”, afirmó el Pontífice ante miles de fieles congregados en la basílica de San Pedro y sus alrededores, en el acto que él mismo convocó el pasado domingo de Resurrección al término de su bendición ‘Urbi et Orbi’, en la que ya denunció la “globalización de la indiferencia” ante la muerte de miles de personas en los conflictos armados.

Durante la vigilia, León XIV pidió a los responsables de las guerras que se detengan. “Es tiempo de paz, siéntense en mesas de diálogo y de mediación, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte”, instó.

“Queremos decir a todo el mundo que es posible construir la paz, una paz nueva, que es posible vivir juntos con todos los pueblos, con todas las religiones, de todas las razas, que nosotros queremos ser discípulos de Jesucristo unidos como hermanos y hermanas, unidos todos en un mundo de paz”, expresó el Papa antes de comenzar la vigilia en su saludo a los fieles congregados en la plaza de San Pedro, a los que agradeció su presencia y que hayan “respondido a esta llamada, a esta invitación a unirse todos con su voz, corazón y vida a orar por la paz”.

“NUNCA MÁS A LA GUERRA”

Asimismo, el Papa hizo suyos los llamamientos de Pablo VI ante las Naciones Unidas y de Juan Pablo II “¡Nunca más la guerra!“ y lamentó que la humanidad se ha “acostumbrado a la violencia” y se ha vuelto “indiferente ante la muerte.”

“Los equilibrios en la familia humana están gravemente desestabilizados”, dijo el Papa, al tiempo que lamentó también que “incluso el santo nombre de Dios, el Dios de la vida, es arrastrado en discursos de muerte” y concluyó que “todo puede perderse con la guerra”.

El Papa cerró su intervención con una oración en la que pidió que “la locura de la guerra llegue a su fin”, dijo, al tiempo que solicitó a los presentes a “regresar a casa” con “el compromiso de orar siempre”, convencido de que “la paz no es una utopía” y de que la humanidad es “una sola familia que llora, espera y que se levanta”.

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