El juez federal de Estados Unidos, Alvin Hellerstein, rechazó este jueves la petición de la defensa del presidente venezolano Nicolás Maduro para desestimar los cargos por narcotráfico en su contra ante la imposibilidad de sufragar los costes del proceso, una vez sus cuentas se encuentran bloqueadas por el Gobierno estadounidense.
“No voy a desestimar el caso”, zanjó el magistrado en la segunda sesión judicial contra Maduro por supuestos delitos de narcotráfico, que se celebra en la corte federal de Manhattan tras su arresto a principios de enero de 2026 en un operativo de fuerzas estadounidenses en Caracas.
Hellerstein pidió al fiscal adjunto Kyle Wirshba que averigüe si Maduro y su esposa, Cilia Flores, disponen de otras formas de hacer frente a los gastos, después de que tampoco se haya permitido al Gobierno de Venezuela sufragar el litigio.
El juez reconoció que “lo más probable”, en caso de que existieran estos fondos, “serían susceptibles de ser decomisados o estarían sujetos a sanciones”, y se preguntó si el tribunal puede ordenar a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro que levante las restricciones.
Sin embargo, la fiscalía puso en duda que el tribunal tenga tales atribuciones y explicó que la vía adecuada sería que Maduro presentara una demanda civil para impugnar dichas sanciones.
La segunda audiencia en el caso contra Maduro y Cilia Flores, ambos capturados en Caracas y acusados por la Justicia estadounidense de cargos relacionados con narcotráfico, dio comienzo este jueves en un tribunal federal de Nueva York.
Maduro y Flores están sentados junto a su defensa y llevan unos auriculares para escuchar la traducción de lo que se discute durante la vista.
Ambos llegaron a la corte esta madrugada, alrededor de las 4:00 hora local, en un convoy de tres furgonetas cerradas y sin ventanas.
La pareja fue capturada a principios de año en Caracas por fuerzas especiales estadounidenses y posteriormente trasladados a Nueva York.
El mandatario derrocado está acusado de cuatro cargos: tres de conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína y poseer ametralladoras y artefactos destructivos, y un cuarto delito de posesión de esas armas.
Flores, por su parte, está acusada de dos delitos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas.
En su primera comparecencia, Maduro se declaró “no culpable” y se definió a sí mismo como un “prisionero de guerra”.
Los expertos estiman que el juicio formal no comenzará hasta dentro de uno o dos años, momento en el que el juez tendría 94 años.





