El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó al mundo el pasado 28 de febrero el inicio de una campaña militar contra Irán.
En su momento, aseguró estar “listo para una guerra de semanas o meses”, lo que tuviera que durar, cuando anunció que había lanzado un ataque sorpresa contra Irán en coordinación con Israel.
¿Cuáles eran los objetivos? ¿Cambio de régimen en Irán? ¿La rendición total que exigió o al menos que ya no lancen ni un misil ni vuelen un dron? ¿La captura del uranio enriquecido? ¿Que le pidan autorización para designar nuevo líder supremo? ¿Cómo se definiría la victoria?
Convencido de que es más inteligente que todos y que la razón estaba de su parte, pensó que aplastar a Irán sería rápido y sencillo, que lo lograrían antes de que pegara en el bolsillo de los estadounidenses y que su popularidad se elevaría como la espuma.
REPERCUSIONES GLOBALES
Pero no fue así, y el daño al comercio de combustible a escala global está hecho. Ese daño le importa; las vidas de niñas iraníes a las que iba a salvar, no. Aunque se suspendieran las hostilidades ahora mismo, va a costar mucho tiempo recuperar la normalidad en producción y transporte.
Y de pronto, esta semana, dijo que los objetivos de la ofensiva están casi completos y la guerra podría terminar pronto.
Más allá de enfocarnos en las razones planteadas para comenzar este conflicto, que de una forma u otra se ha extendido a más de 10 países, Metro World News consultó a dos expertas en relaciones internacionales sobre la legalidad de esta guerra.
CARTA DE LA ONU
A decir de Sandra Kanety Zavaleta, profesora de relaciones internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la guerra que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán el pasado 28 de febrero no tiene un sustento legal con base en el derecho internacional.
En ese sentido, la experta precisa que el derecho al uso de la fuerza está establecido en la Carta de la ONU, pero solamente en dos circunstancias: que sea como medida de autodefensa ante un ataque armado y que sea autorizado por el Consejo de Seguridad de la ONU.
“En este caso, ninguna de estas condiciones se cumple. Por lo tanto, esta intervención rompe cualquier tipo de derecho internacional. Es decir, estos ataques militares contra Irán, que dos países buscaron justificar como acciones preventivas, violan el derecho internacional. No existe el concepto de guerra preventiva en el derecho internacional”, precisa Kanety Zavaleta.
Por otra parte, señala que tampoco se trata de una operación militar autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU, por lo que “se trata de un conflicto que viola el derecho internacional”.
DESCONFIANZA
Al respecto, la profesora de relaciones internacionales agrega que estas acciones, que han aumentado en las últimas dos o tres décadas, envían el mensaje erróneo al ciudadano de a pie de que “cualquier Estado puede vulnerar los tratados de derecho internacional si así conviene a sus intereses”.
De igual forma, agrega que la crisis actual pone al descubierto que cada vez hay más desconfianza en las instituciones internacionales, incluyendo la ONU, toda vez que “no hay mecanismos para sancionar a aquel que ataca o para impedir conflictos o guerras no contempladas bajo las normas del derecho internacional”.
Para concluir, Kanety Zavaleta comenta que estamos siendo testigos de la construcción de un mundo multipolar en el que aumenta el poder de países como China y Rusia, e incluso de potencias regionales, como India y Turquía, entre otros, en el que más actores se disputarán el poder y la toma de decisiones regionales y globales.

LAS CLAVES
Según la Carta de la ONU, el documento fundacional de la Organización de las Naciones Unidas, los países, por regla general, no pueden recurrir a la fuerza militar contra otro Estado, salvo que exista una excepción específica. Dos disposiciones son fundamentales:
- Artículo 2 (4): prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza contra otros Estados.
- Artículo 51: permite el uso de la fuerza en respuesta a un ataque armado.
El presidente Trump ha dicho que Estados Unidos intentó negociar con Irán después de bombardear tres instalaciones nucleares en junio de 2025.
Asegura que Teherán “rechazó cada oportunidad de renunciar a sus ambiciones nucleares”, pese a que había negociaciones en curso al momento de los ataques de 2026 (igual que era el caso previo a los ataques de 2025).
ENTREVISTA
Para tener una segunda opinión, platicamos con Oona Hathaway, profesora de derecho internacional en Yale University.
1. El 28 de febrero Estados Unidos e Israel comenzaron su guerra contra Irán. ¿Puede verse, desde algún punto de vista, como algo legal?
No, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es inequívocamente ilegal. Según la Carta de las Naciones Unidas, el uso de la fuerza por parte de un Estado contra otro sólo es lícito si lo autoriza el Consejo de Seguridad de la ONU o si se trata de un acto necesario y proporcionado de legítima defensa. Ninguna de estas dos cosas es cierta en este caso. No calificar este ataque como una violación del derecho internacional es un grave error.
Si hubiera habido una respuesta más contundente al uso ilegal de la fuerza militar por parte del presidente Donald Trump en Venezuela, tal vez no habría lanzado otra guerra ilegal contra Irán. El hecho de que su administración no rinda cuentas también pone de relieve que el derecho internacional aplica para algunos, pero no para todos. En consecuencia, el resultado será un debilitamiento aún mayor del orden jurídico internacional.
2. ¿Se está derrumbando el orden jurídico internacional que se acordó después de la Segunda Guerra Mundial?
Quizás estemos demasiado cerca de los acontecimientos como para saberlo con certeza, aunque parece que nos encontramos en medio de una transformación del orden jurídico internacional.
La prohibición del uso de la fuerza parece haber perdido gran parte de su poder para limitar, al menos a los países más poderosos. Sin embargo, es importante reconocer que gran parte del mundo fuera de Europa diría que las cosas no son tan sencillas. De hecho, señalaría que los Estados poderosos han flexibilizado y quebrantado las reglas durante décadas. Ejemplos hay muchos.
No obstante, la mayor parte del mundo continúa acatando la prohibición del uso de la fuerza. Hay 193 Estados en las Naciones Unidas, y la gran mayoría siempre ha cumplido con la prohibición del uso de la fuerza establecida en la Carta de las Naciones Unidas, y continúa haciéndolo hoy en día. Por lo tanto, no está tan claro si el pasado es tan bueno, o si el presente es tan malo, como algunos podrían pensar.
3. ¿Podemos decir que el derecho internacional ha sufrido daños irreversibles, o hemos superado un punto de no retorno?
Si la situación era peligrosa después de las acciones estadounidenses en Venezuela, ahora es mucho peor. Es peor no solamente porque una docena de naciones se encuentran ahora atrapadas en otra guerra ilegal y mal concebida en Oriente Medio, sino también porque la respuesta de la comunidad internacional ha sido muy débil.
Veo pocos líderes mundiales defendiendo el Estado de derecho ante la flagrante anarquía. Es una gran tragedia, y es ese fracaso el que, en última instancia, podría significar el fin del orden jurídico de la posguerra.





