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Liderazgo femenino gana terreno en los principales gremios empresariales de Puerto Rico

Importantes colectivos del sector privado son liderados por mujeres

Mujeres líderes
Mujeres líderes Mujeres lideran la industria del bienestar (Freepik)

Por primera vez en la historia reciente del sector privado puertorriqueño, tres de sus gremios más influyentes están presididos por mujeres: la Cámara de Comercio de Puerto Rico, la Asociación de Constructores de Puerto Rico y el Grupo Unido de Importadores de Automóviles.

Al frente de la Cámara de Comercio se encuentra Margaret Ramírez Báez, quien representa un hecho histórico dentro de la institución. En más de dos siglos, solo cuatro mujeres han alcanzado esa posición.

“Soy la cuarta mujer que preside la Cámara de Comercio en sus 215 años de historia. Soy la más joven, que es algo histórico”, expresó en entrevista con este medio.

Su trayectoria dentro del gremio no es reciente. Desde 2003, ha participado en comités, juntas directivas y liderado iniciativas, antes de asumir la presidencia. Desde esa experiencia, reconoció que, aunque el avance del liderato femenino ha sido real, sigue siendo insuficiente.

“Podría decir que hay un poco de barrera cultural porque, en tantos años, que nada más hayan cuatro mujeres es muy poco, y más cuando tenemos una población femenina que supera la población masculina”, señaló.

Destacó que, en Puerto Rico, las mujeres representan aproximadamente el 60 % de los grados universitarios conferidos, pero esa mayoría académica no siempre se traduce en igual representación en los espacios de liderazgo ni en equidad salarial, especialmente en sectores de mayor remuneración.

Ramírez Báez advirtió que el reto no se limita a la representación en puestos directivos, sino que también responde a factores estructurales, como el acceso limitado a servicios de cuidado infantil y atención a personas mayores, una carga que continúa recayendo mayormente sobre las mujeres.

“Para nadie debe ser secreto el que, en Puerto Rico, al igual que en otras jurisdicciones, las mujeres asumen la mayor parte del trabajo de cuidado no remunerado, lo que limita la disponibilidad de la mujer para emprender, escalar negocios o integrarse plenamente al mercado laboral en igualdad de condiciones”, afirmó.

Aun así, también apuntó al plano individual.

“Las mujeres deben saber su valor y prepararse porque, muchas veces, las barreras o los límites son autoimpuestos. [...] Muchas veces, las mujeres tienen una tendencia a desarrollar el síndrome de la impostora… Hay que luchar contra eso”, dijo.

Precisó que las posiciones de liderazgo no se obtienen por razón de género, sino por resultados y capacidad demostrada. “Sé que, cuando quiero lograr una meta, tengo que prepararme y ser la persona idónea para lograrla”.

Mientras tanto, en una industria tradicionalmente masculina como la construcción, la presidencia de la Asociación de Constructores recae en Pinsy Rivera Ortiz, empresaria con casi tres décadas de experiencia dentro del gremio y parte de una familia vinculada al desarrollo inmobiliario en Puerto Rico. Es apenas la segunda mujer en ocupar esa posición.

“Pienso que hemos avanzado bastante. Cuando yo empecé en la asociación de constructores hace como 27 años atrás, el ambiente era muy distinto al que es ahora”, señaló.

Relató que, en sus inicios, adoptó una filosofía que le permitió sentarse en mesas de negociación sin dejarse intimidar.

“Tuve una señora que me dijo: ‘de aquí para arriba, todos somos iguales’. Yo me lo creí. […] Yo no siendo ingeniera, ni arquitecta, ni abogada, pero me decía: ‘aquí todos somos iguales’. Todos vamos a tener los mismos miedos”, recordó.

Desde su óptica, el reto actual no es necesariamente derribar barreras visibles dentro del gremio, sino atraer a más mujeres hacia la industria, donde asegura que existen amplias oportunidades ante la alta demanda de servicios profesionales.

En el Grupo Unido de Importadores de Automóviles, destaca como presidenta Rosángela Guerra.

La directora gerencial de Ford para Puerto Rico, Centroamérica y el Caribe desde 2021, se convirtió, en enero pasado, en la primera mujer en presidir el gremio de la industria automotriz. Al anunciarse su presidencia, dijo que “ser la primera mujer en liderar esta entidad es un orgullo y un ejemplo importante, para las mujeres en la industria automotriz, y por todas las aportaciones que han hecho hacia su evolución a través del tiempo”.

Para fines de este artículo, compromisos fuera de Puerto Rico imposibilitaron entrevistarla.

Liderazgo desde una perspectiva femenina

Tanto Ramírez Báez como Rivera Ortiz reflexionaron además sobre si existe una diferencia en la forma de ejercer el liderato.

Ramírez Báez sostuvo que reconoce matices en el estilo de liderazgo femenino, particularmente en la construcción de consensos y en la priorización de temas como educación, bienestar laboral y desarrollo organizacional.

“Las mujeres tendemos a liderar con mayor sensibilidad y enfoque en la inclusividad; promoviendo espacios de participación y colaboración”, expresó, aunque aclaró que no se trata de estilos opuestos, sino complementarios.

Por su parte, Rivera Ortiz planteó una visión distinta.

“Eso no tiene nada que ver ni con ser mujer ni con ser hombre. Eso tiene que ver con la personalidad”, afirmó.

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