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El 2026: entre la estabilidad frágil y la oportunidad histórica

Una mirada a la proyección económica de Puerto Rico y el rol estratégico de la construcción en el año que acaba de iniciar

San Juan En Puerto Rico existe mucha construcción de vivienda cercana a las zonas litorales. (DENNIS A. JONES)

Puerto Rico entra al 2026 con una combinación poco común: estabilidad macroeconómica moderada, fragilidad estructural y una oportunidad histórica de transformación. El crecimiento proyectado no es exuberante —la Junta de Planificación anticipa alrededor de 0.4 % para 2026 en su escenario base—, pero tampoco es alarmante. Es, más bien, un punto de inflexión.

La pregunta que sobrevuela la economía local no es si habrá crecimiento, sino qué tan efectivo será Puerto Rico en convertir capital disponible en obra ejecutada y desarrollo tangible.

Para este análisis, conversamos con tres voces clave del ecosistema económico y de desarrollo del país: Rafael Rojo, presidente y director ejecutivo de VRM Companies; Graham Castillo, economista y presidente de Estudios Técnicos; y Federico J. Sánchez, presidente y director ejecutivo de Interlink. Desde perspectivas distintas —empresa privada, análisis macroeconómico y desarrollo estratégico, respectivamente— los tres coinciden en algo esencial: el desempeño de la industria de la construcción será determinante para el rumbo económico de Puerto Rico en 2026 y más allá.

Crecimiento moderado, fundamentos frágiles

Desde el lente macroeconómico, el panorama es claro: crecimiento bajo, pero positivo. Según datos suministrados por Estudios Técnicos, el empleo se mantiene en niveles históricamente bajos de desempleo: 5.5 % en los primeros tres trimestres de 2025, frente a 8.2 % en el mismo periodo de 2019. La creación de empleo privado muestra señales claras de desaceleración. Durante los primeros nueve meses de 2025, se generaron 9,877 empleos, una reducción frente a los 10,566 creados en 2024 y muy por debajo de los 23,444 registrados en 2019 (junio - septiembre).

El consumo ya no está impulsado por el exceso de liquidez pandémica, sino por mayor uso del crédito, lo que aumenta la vulnerabilidad financiera de los hogares. Esa liquidez, que alcanzó cerca de $15 mil millones en 2020, se transformó en un déficit de aproximadamente $40 mil millones en 2025, lo que ha obligado a los hogares a depender más del crédito para sostener su gasto ante una creciente carga en el repago de la deuda. De hecho, el crecimiento del consumo reciente estuvo impulsado por un aumento de $4.4 mil millones en el crédito bancario, incrementando la vulnerabilidad financiera de los consumidores.

Como explica Castillo, “la inversión continúa siendo el principal motor de crecimiento económico, especialmente en el sector de la construcción”, pero advierte que el impacto está limitado por ejecución lenta, escasez de mano de obra y altos costos.

Castillo subraya otro dato estructural: Puerto Rico cuenta con más de $74 mil millones en fondos federales obligados, pero solo una parte ha sido desembolsada. Esa brecha entre fondos asignados y fondos ejecutados es, en términos económicos, la diferencia entre potencial y crecimiento real.

La construcción: motor clave, pero condicionado

Si la economía de Puerto Rico crece, lo hará en gran medida a través de la construcción. Infraestructura energética, proyectos de agua potable, mejoras viales, vivienda y facilidades industriales forman parte de una cartera de proyectos (pipeline) robusto.

Rojo visualiza estabilidad con crecimiento selectivo. Proyectos con permisos resueltos y financiamiento asegurado se materializarán. Aquellos que dependan de mayor certidumbre en tasas o procesos regulatorios podrían retrasarse.

Para Sánchez, el embudo es aún más específico: las evaluaciones ambientales federales vinculadas a fondos del Programa de Subvención en Bloque para el Desarrollo Comunitario para la Recuperación ante Desastres y para Mitigación. “Hay muchos proyectos importantes que se han retrasado en ese proceso. Hace falta que el gobierno agilice estos trámites para facilitar el comienzo de estas obras tan necesarias”.

Ambos coinciden en que el crecimiento será segmentado, no generalizado. La infraestructura crítica debe liderar. El turismo mantiene dinamismo. La reubicación cercana de operaciones (nearshoring) y relocalización manufacturera abren oportunidades en logística e industrial. La vivienda, sin embargo, enfrenta una ecuación más compleja.

La vivienda: entre el mercado alto y la urgencia social

Uno de los temas más sensibles del 2026 es la vivienda. Las tasas hipotecarias siguen siendo altas en términos históricos recientes, y los costos de construcción —materiales, energía, financiamiento— permanecen elevados.

“El hecho que prácticamente no hay oferta de vivienda nueva de precios moderados es clara evidencia de que la estructura de costos actual no hace factible estos proyectos”, advierte Sánchez. Y añade que es urgente fomentar vivienda para la clase trabajadora y jóvenes profesionales si el país aspira a retener talento y revertir migración.

Rojo, por su parte, complementa esa visión desde la dinámica de mercado: el desarrollo de vivienda de mayor valor no necesariamente compite con la vivienda asequible; al contrario, permite movilidad en el inventario existente. Pero ambos coinciden en que la estructura de costos es un obstáculo central.

Costos, energía y el Estado

Desde los huracanes Irma y María, la industria enfrenta una combinación persistente de factores que impulsan los costos (cost drivers): escasez de mano de obra, interrupciones logísticas, inflación y tasas de interés más altas.

Pero hay un factor interno que los tres expertos enfatizan: los costos gubernamentales. Entre permisos, arbitrios, Impuesto sobre Ventas y Uso aplicado a transacciones de negocio a negocio, cuotas de impacto y requisitos adicionales, estos pueden representar entre 25 % y 30 % del costo total de desarrollo de un proyecto.

“El alto costo de la energía es un impuesto directo a la productividad”, señala Rojo. Energía confiable y a precio razonable es, para este, una condición indispensable para acelerar inversión. Sánchez es igual de directo: la infraestructura sólida y resiliente, un sistema de permisos ágil y reducción en costos gubernamentales son requisitos básicos para detonar capital privado.

Confianza, crédito y riesgo

La banca y el capital privado están presentes. Pero el crédito fluye cuando hay estabilidad y visibilidad.

“Cuando hay ruido e incertidumbre, el crédito se vuelve más escaso, conservador y caro”, explica Rojo. No por mala voluntad, sino por manejo de riesgo. Castillo añade que el aumento en morosidad de préstamos de consumo y el mayor endeudamiento de hogares sugieren que las instituciones financieras podrían adoptar posturas más cautelosas en 2026. Esto tiene implicaciones directas para el desarrollo inmobiliario y comercial.

Infraestructura como cimiento del desarrollo

Más allá del ciclo económico inmediato, los tres líderes coinciden en algo estructural: la infraestructura crítica es el verdadero multiplicador. Sánchez lo resume con claridad: “Debemos concentrarnos en infraestructura crítica que provea los cimientos para la inversión industrial, comercial, hospitalaria y turística”.

Castillo conecta ese punto con la reconfiguración global del comercio. Tendencias como reshoring (relocalización de la producción) y expansión de sectores farmacéuticos, químicos y aeroespaciales podrían reforzar la demanda por una construcción especializada. La automatización limita el empleo manufacturero, pero no la inversión en obras civiles, utilidades y logística.

Aquí la construcción deja de ser un sector más y se convierte en instrumento de competitividad.

El riesgo fiscal y la dependencia federal

Un componente estructural que no puede ignorarse es la alta dependencia de fondos federales. Cerca de 43 % del presupuesto consolidado del gobierno proviene de recursos federales. Además, existe el riesgo del llamado abismo fiscal de Medicaid, que podría implicar un faltante de hasta $3,000 millones en fondos federales para el sistema de salud.

Si la ejecución de fondos de reconstrucción se acelera, el impacto multiplicador puede sostener crecimiento. Si no, se quedarán —como advierte Rojo— en papel.

Tendencias 2026: resiliencia y pragmatismo

¿Sostenibilidad? Sí. ¿Tecnología? También. Pero con pragmatismo. Rojo observa mayor sensibilidad ambiental y un mercado más sofisticado que exige eficiencia energética. Menciona tecnologías como la impresión 3D y la inteligencia artificial, aunque reconoce que aún resultan más costosas que métodos tradicionales. En este ciclo, la prioridad no es la disrupción tecnológica radical, más bien la ejecución eficiente y resiliente.

Menos ruido, más ejecución

Si el 2026 tuviera un lema, Rojo lo resume en una frase: “Menos ruido y más ejecución: energía, permisos y obra”. Puerto Rico tiene oportunidades estratégicas en infraestructura, turismo y relocalización manufacturera. Tiene una industria deseosa de construir. Pero enfrenta restricciones macroeconómicas, fragilidad del consumidor, costos elevados y cuellos de botella regulatorios.

“Puerto Rico atraviesa una coyuntura histórica con potencial para transformar significativamente la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras. Existen condiciones favorables para lograr un cambio positivo, contamos con disponibilidad de capital significativo para modernizar la infraestructura y opciones para levantar fondos adicionales. Hay un entorno geopolítico complejo, pero que podría ofrecer oportunidades estratégicas para la isla. Hay una industria en búsqueda de aportar a la obra que necesita la isla, una población deseosa con mejorar su calidad de vida y una amplia comunidad de puertorriqueños en el exterior interesados en regresar. Con sentido común y mayor colaboración intersectorial orientada a la ejecución, es posible lograr un cambio profundo y sostenible”, concluye Rojo.

El 2026 no será un año donde la diferencia entre crecimiento moderado y transformación real dependerá de la capacidad de convertir oportunidades en proyectos ejecutados. La construcción es el puente entre el potencial y el futuro.

Cinco proyecciones:

  • Crecimiento moderado, pero frágil - “Vislumbro estabilidad con crecimiento selectivo” .— Rafael Rojo

“La inversión continúa siendo el principal motor de crecimiento” .— Graham Castillo

  • La construcción será el termómetro económico - “El reto es convertir la cartera de proyectos en obra”. — Rafael Rojo

“Debemos concentrarnos en infraestructura crítica” .— Federico J. Sánchez

  • Fondos federales: oportunidad histórica… si se ejecutan - “Si no se ejecutan, se quedarán en PowerPoints” .— Rafael Rojo

“El desembolso pendiente ha retrasado la ejecución”. — Graham Castillo

  • Costos y permisos siguen siendo el gran obstáculo - “El alto costo de la energía es un impuesto directo a la productividad”. — Rafael Rojo

“La estructura de costos no hace factible vivienda moderada”. — Federico J. Sánchez

  • Infraestructura primero, desarrollo después - “La ejecución será crucial para sostener el crecimiento”. — Graham Castillo

“El sector público debe ser facilitador” .— Federico J. Sánchez

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