Naciones Unidas publicó este viernes un informe en el que detalla cómo casi la totalidad de los grupos armados que operan en Haití utilizan menores de edad para cometer delitos que van desde el cobro de extorsiones y tareas de vigilancia hasta asesinatos, ataques a las fuerzas de seguridad y esclavitud sexual.
“A los niños de Haití se les está robando su infancia y su futuro”, denunció el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, quien advirtió del devastador impacto de estas prácticas sobre los menores y sobre la estabilidad del país.
Si bien Naciones Unidas reconoció que no hay datos completos sobre el número de niños víctimas de estos abusos, en 2024 más de 500,000 vivían en zonas controladas por las bandas, mientras que la violencia ha forzado a más de 1,400,000 personas a huir de sus hogares, la mitad de ellas menores de edad.
La crisis estructural que desde hace décadas golpea al país caribeño —educativa, social, sanitaria, de seguridad e institucional— ha contribuido a crear un entorno en el que cada vez más menores terminan en manos de estas organizaciones criminales.
El estudio detalla que no solo son obligados a servir en ellas, sino que cada vez más son atraídos por una falsa sensación de seguridad y poder, así como por acceso a alimentos e incluso drogas. “Este riesgo es especialmente grave para los niños de familias extremadamente pobres y marginadas, para los que viven en la calle o en campamentos de desplazados”, señala el informe.
A pesar de los esfuerzos e iniciativas impulsadas por las autoridades, la sociedad civil y la comunidad internacional, estos resultan insuficientes, principalmente porque no se abordan las causas estructurales ni se logra que los responsables rindan cuentas por sus crímenes.
El documento también alerta de que las fuerzas de seguridad suelen considerar a los niños reclutados como miembros activos de las bandas, en lugar de víctimas del conflicto, hasta el punto de que en ocasiones son ejecutados de manera sumaria por los propios agentes.
En ese sentido, Türk subrayó que se debe prestar especial atención a los derechos de la infancia durante la planificación y ejecución de operaciones contra las pandillas, así como frenar el flujo ilegal de armas hacia Haití para contribuir al “fin del ciclo interminable de violencia”.
“Los niños deben estar en el centro de nuestra respuesta a la crisis de seguridad en Haití”, enfatizó Carlos Ruiz Massieu, representante especial del secretario general de la ONU en Haití y jefe de la Oficina Integrada de Naciones Unidas en ese país (BINUH).
“Es fundamental que las autoridades nacionales y sus socios internacionales trabajen conjuntamente para construir comunidades y mecanismos de protección social más sólidos”, concluyó Ruiz Massieu.
