El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió este martes al fallecido reverendo Jesse Jackson, a quien calificó como “un buen hombre” de personalidad arrolladora, y aprovechó para insistir en que, pese a las “falsas” acusaciones de racismo en su contra, siempre mantuvo una buena relación con el veterano activista afroestadounidense.
“El reverendo Jesse Jackson ha muerto a los 84 años. Lo conocí bien, mucho antes de ser presidente. Era un buen hombre, con mucha personalidad, coraje y ‘astucia callejera’. Era muy afable, alguien que de verdad amaba a la gente”, escribió Trump en Truth Social.
El mandatario afirmó que, “a pesar de que los canallas y lunáticos de la izquierda radical, todos demócratas”, lo llaman “falsa y constantemente racista”, para él “siempre fue un placer ayudar a Jesse a lo largo del camino”.
Las declaraciones llegan semanas después de la publicación —y posterior eliminación— de un video en su cuenta de Truth Social en el que aparecían el expresidente Barack Obama y la ex primera dama Michelle Obama caracterizados como simios, lo que generó críticas tanto de demócratas como de republicanos.
Trump aseguró que proporcionó espacio de oficinas a Jackson y a su organización Rainbow Coalition “durante años” en la Torre Trump de Manhattan. También enumeró asuntos en los que, según dijo, apoyó al reverendo, como su petición de ayuda para impulsar una reforma de justicia penal, la financiación a largo plazo de universidades históricamente negras (HBCU) y las ‘Opportunity Zones’, que calificó como “el paquete de desarrollo económico más exitoso” para empresarios negros.
“Jesse era una fuerza arrolladora como pocas antes que él. Tuvo mucho que ver con la elección, sin reconocimiento ni crédito, de Barack Hussein Obama, un hombre al que Jesse no soportaba. Quería mucho a su familia, y a ellos les envío mis más profundas simpatías y condolencias. ¡Jesse será extrañado!”, concluyó.
Jackson (1941–2026), ministro bautista y dos veces aspirante a la candidatura presidencial, murió este martes a los 84 años, rodeado de sus seres queridos, según informó su familia. Figura icónica del movimiento por los derechos civiles, reveló en 2017 que padecía Parkinson y fue hospitalizado en noviembre pasado para tratar una enfermedad neurodegenerativa rara, la parálisis supranuclear progresiva (PSP).
