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Estados Unidos intenta calmar tensiones con Europa, pero insiste en el nuevo orden mundial de Trump

El secretario de Estado aseguró que EE.UU. quiere una Europa fuerte, aunque bajo la visión del presidente Donald Trump.

Vista oficial del Secretario de Estado de los Estados Unidos Marco Rubio, para tratar temas de seguridad con el Presidente de la República Daniel Noboa, en el Palacio de Carondelet.
Fotos:API /Rolando Enríquez
VISITA CARONDELET MARCO RUBIO Vista oficial del Secretario de Estado de los Estados Unidos Marco Rubio, para tratar temas de seguridad con el Presidente de la República Daniel Noboa, en el Palacio de Carondelet. Fotos:API /Rolando Enríquez (ROLANDO ENRIQUEZ)

Estados Unidos intentó este sábado rebajar las tensiones con Europa y reafirmar la vigencia de la alianza transatlántica, aunque dejó claro que la relación deberá adaptarse a la visión del nuevo orden mundial promovido por el presidente Donald Trump.

Durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que Washington no pretende romper con el Viejo Continente.

“En una época en la que los titulares anuncian el fin de la era transatlántica, que quede claro para todos que este no es ni nuestro objetivo ni nuestro deseo, porque para nosotros, los estadounidenses, nuestro hogar puede estar en el Hemisferio Occidental, pero siempre seremos hijos de Europa”, afirmó Rubio.

Tras meses marcados por desencuentros debido a amenazas arancelarias y las declaraciones anexionistas de Trump sobre Groenlandia, sus palabras fueron recibidas con aplausos por los líderes europeos.

“No buscamos separarnos de Europa, sino revitalizar una vieja amistad y renovar la mayor civilización en la historia humana”, añadió el jefe de la diplomacia estadounidense, en un discurso que buscó marcar distancia del tono más confrontativo adoptado anteriormente por el vicepresidente JD Vance.

El año pasado, Vance había asegurado en el mismo foro que la amenaza para Europa no provenía de Rusia ni de China, sino de su interior, criticando lo que describió como un retroceso en valores fundamentales como la libertad de expresión.

Rubio, en contraste, adoptó un tono conciliador y subrayó que Estados Unidos desea “que Europa sea fuerte” y que “sobreviva”, recordando que las dos guerras mundiales del siglo XX demostraron que el destino de ambos lados del Atlántico está “entrelazado”. También destacó la contribución de los aliados europeos en conflictos como la guerra de Corea y Afganistán.

El secretario de Estado reconoció incluso que la Administración Trump “puede parecer un poco directa y urgente” en sus planteamientos, lo que generó algunas risas en la sala.

No obstante, dejó claro que la revitalización de la relación deberá darse bajo la nueva realidad política impulsada por Trump, al señalar que “el ayer ha terminado” y que el futuro responde a un nuevo orden mundial.

En ese contexto, Rubio instó a Europa a corregir lo que calificó como “errores del pasado”, entre ellos la idea de que, tras la caída del Muro de Berlín, el comercio sustituiría el interés nacional y el orden global basado en reglas reemplazaría las prioridades soberanas de cada país.

También criticó el desempeño de la ONU en conflictos como Gaza y Ucrania, así como en el manejo del programa nuclear iraní y la situación en Venezuela, defendiendo que Estados Unidos tuvo que asumir el liderazgo. Sin embargo, sostuvo que no se trata de abandonar el sistema internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial, sino de reformarlo y reconstruirlo.

Las reacciones europeas oscilaron entre el alivio y la cautela. El ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, destacó que Trump es “un socio real”, mientras que el titular de Defensa, Boris Pistorius, advirtió que la alianza también debe tener sentido para Europa y que cuestionar la integridad territorial de un miembro de la OTAN daña la relación.

Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, recordó que la crisis en torno a Groenlandia “desafortunadamente no ha pasado”, subrayando que las tensiones persisten.

Desde Francia, el ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, enfatizó que el mensaje “tranquilizador” no alterará la estrategia europea de fortalecer su autonomía estratégica.

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