Aunque el Plan de Estabilización del Sistema Eléctrico ha registrado avances en mantenimiento y modernización, el más reciente informe del Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR) identifica a la transmisión y a los sistemas de protección como uno de los principales puntos de vulnerabilidad del sistema eléctrico de Puerto Rico.
El documento revela que, durante los primeros seis meses del año fiscal 2026, se reportaron 1,439 eventos en líneas de transmisión, mayormente asociados a vegetación y fallas de equipos. Estas incidencias se concentran en líneas de alta y media tensión, particularmente en los niveles de 230, 115 y 38 kilovoltios, que forman parte del esqueleto del sistema eléctrico.
Más allá de la frecuencia de eventos, el informe subraya un problema estructural: los sistemas de protección presentaron una tasa de operaciones incorrectas de 11%, cuando el estándar de la industria establece un máximo aceptable de 2%. Estas fallas implican que relevadores o interruptores no actúan correctamente ante eventos en la red, lo que puede amplificar interrupciones y provocar apagones más extensos.
La infraestructura de transmisión está bajo la operación de LUMA Energy, que informó haber ejecutado 365 actividades de reparación durante 2025 en los 51 segmentos de líneas identificados como los de mayor impacto en minutos de interrupción al cliente. Como resultado, 46 de esos segmentos mostraron una reducción en interrupciones en comparación con el año anterior.
Sin embargo, el propio regulador advierte que estos avances no han sido suficientes para corregir deficiencias críticas en los sistemas de protección. Ante ese escenario, LUMA se comprometió a verificar, probar y corregir los relevadores de protección en los 20 centros de transmisión antes de marzo de 2026, así como a completar mejoras en protecciones diferenciales en líneas de 230 y 115 kilovoltios antes de finalizar el primer trimestre del año.
El informe también destaca que, aunque se completaron 323 millas de líneas reforzadas —equivalentes al 70% de las incluidas en el Plan de Estabilización—, la recurrencia de fallas demuestra que la transmisión sigue siendo uno de los eslabones más frágiles del sistema, particularmente frente a eventos climáticos, vegetación no controlada y equipos envejecidos.
Desde la perspectiva del NEPR, la confiabilidad del sistema no depende únicamente de aumentar la capacidad de generación, sino de garantizar que la red de transmisión y sus protecciones funcionen dentro de parámetros aceptables. “Las acciones implementadas deben traducirse en una mayor confiabilidad del sistema eléctrico y en beneficios tangibles para los clientes en Puerto Rico”, señaló el organismo regulador al reiterar que mantendrá una fiscalización estricta sobre el cumplimiento de los planes correctivos.
