El catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Ángel R. Rosa Rodríguez, sostuvo que la era de supremacía absoluta de Estados Unidos en el escenario internacional “está por concluir” y que la intervención en Venezuela debe interpretarse como una demostración de fuerza dirigida a la comunidad internacional, más que como una acción centrada en ese país.
Las expresiones surgieron durante el conversatorio académico “Crisis, Poder y Legitimidad: Derecho, Administración Pública y Gobernanza Provisional”, celebrado en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, organizado por la Asociación de Administración Pública de Puerto Rico (ADPUPR) en colaboración con la Escuela Graduada de Administración Pública (EGAP).
“Corremos el riesgo de no ver en su justa perspectiva lo que ha ocurrido y lo que va a significar en el escenario internacional la intervención en Venezuela, si pensamos que el foco era Venezuela”, afirmó Rosa.
El analista recordó que tras el colapso de la Unión Soviética en 1991 se inauguró una etapa de hegemonía estadounidense en los planos político, económico y estratégico, pero advirtió que ese ciclo muestra señales claras de agotamiento. “Esa era, en mi opinión, está por concluir”, expresó ante la audiencia universitaria.
Rosa interpretó la actuación de Washington como parte de una estrategia de intimidación global. A su juicio, la intervención en Venezuela sirvió para enviar un mensaje al resto del mundo sobre la capacidad militar de Estados Unidos. “Venezuela fue la manera del presidente Trump intimidar al resto de la comunidad internacional”, dijo, al tiempo que señaló que ese mensaje se ha reiterado en otros escenarios internacionales.
El profesor vinculó esa demostración de poder con expresiones recientes del presidente estadounidense en foros como el de Davos y con sus planteamientos sobre Groenlandia. Según expuso, en esos espacios se ha insistido en que Estados Unidos posee “el mayor poderío militar que haya visto la historia” y en que puede intervenir en cualquier país sin enfrentar consecuencias efectivas.
Desde su análisis, la política exterior estadounidense responde a una lógica de ostentación y amenaza. “Su estrategia es la ostentación, la amenaza, la intimidación y después la negociación”, sostuvo Rosa, al describir lo que considera un patrón de actuación en el orden internacional actual.
El académico también enmarcó la situación dentro de una reconfiguración del balance de poder global, con el ascenso de China como principal contrapeso económico. “China ha demostrado tener la capacidad económica que ninguna otra nación tiene en este momento para hacer frente a los Estados Unidos”, señaló, al explicar que el control del petróleo venezolano adquiere relevancia estratégica en ese contexto.
Rosa añadió que, a diferencia de otras intervenciones militares históricas, en el caso venezolano no se produjo un cambio de régimen formal, lo que refuerza su lectura de la intervención como un mecanismo de presión y control económico. Desde su perspectiva, esa dinámica tendrá repercusiones profundas en el orden internacional surgido tras la Guerra Fría.
A modo de cierre, el catedrático advirtió que los acontecimientos recientes reflejan una transformación estructural en la política global. A su entender, el mundo enfrenta el fin de un modelo de gobernanza internacional anclado en la hegemonía estadounidense y el surgimiento de un escenario definido por la confrontación entre polos de poder y el uso de la intimidación como herramienta diplomática.
El conversatorio reunió a estudiantes, docentes y público general, y contó además con la participación del catedrático de Derecho Carlos E. Ramos González, así como con la moderación de la exdirectora de la EGAP, Palmira N. Ríos González. La actividad formó parte de una iniciativa de ADPUPR orientada a fomentar el análisis crítico sobre crisis, legitimidad y gobernanza en escenarios de inestabilidad institucional.
