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Irán muestra mezquitas y coranes quemados en las protestas

Las protestas iniciaron a finales de diciembre de 2025, por motivos económicos pero pronto pasaron a pedir el fin de la República Islámica

Coranes quemados de la mezquita Beheshti, del oriental barrio de Tehranpars, durante las protestas que han sacudido el país en las últimas semanas. Irán mostró este miércoles los destrozos que sufrieron mezquitas de Teherán, uno de los símbolos de la República Islámica, en las protestas de las que acusa a Estados Unidos e Israel y en las que han muerto miles de personas, según grupos de derechos humanos, en la represión policial. EFE/Jaime León
Protestas. Irán muestra mezquitas y coranes quemados. Coranes quemados de la mezquita Beheshti, del oriental barrio de Tehranpars, durante las protestas que han sacudido el país en las últimas semanas. Irán mostró este miércoles los destrozos que sufrieron mezquitas de Teherán, uno de los símbolos de la República Islámica, en las protestas de las que acusa a Estados Unidos e Israel y en las que han muerto miles de personas, según grupos de derechos humanos, en la represión policial. EFE/Jaime León (/Jaime León/EFE)

Teherán- Irán mostró este miércoles, 21 de enero de 2026, a medios internacionales los destrozos que sufrieron mezquitas de Teherán, uno de los símbolos de la República Islámica, en las protestas multitudinarias de las que acusa a Estados Unidos e Israel y en las que han muerto miles de personas, según grupos de derechos humanos, en la represión policial.

En un recorrido por Teherán organizado por las autoridades iraníes, periodistas de medios internacionales pudieron visitar dos mezquitas y un seminario atacados y quemados en la noche del 8 de enero, la jornada más dura de las protestas, que comenzaron el 28 de diciembre de 2025, por motivos económicos pero que pronto pasaron a pedir el fin de la República Islámica.

La mezquita Beheshti, del oriental barrio de Tehranpars, mostraba la furia de los manifestantes en esa noche del 8 de enero con su interior calcinado, incluidos coranes, el libro sagrado del islam, en un ataque en el que participaron cientos de personas, según personal del templo.

Interior quemado de la de la mezquita Beheshti, del oriental barrio de Tehranpars, durante las protestas que han sacudido el país en las últimas semanas. Irán mostró este miércoles los destrozos que sufrieron mezquitas de Teherán, uno de los símbolos de la República Islámica, en las protestas de las que acusa a Estados Unidos e Israel y en las que han muerto miles de personas, según grupos de derechos humanos, en la represión policial. EFE/Jaime León
Irán muestra mezquitas y coranes quemados en las protestas Interior quemado de la de la mezquita Beheshti, del oriental barrio de Tehranpars, durante las protestas que han sacudido el país en las últimas semanas. Irán mostró este miércoles los destrozos que sufrieron mezquitas de Teherán, uno de los símbolos de la República Islámica, en las protestas de las que acusa a Estados Unidos e Israel y en las que han muerto miles de personas, según grupos de derechos humanos, en la represión policial. EFE/Jaime León (/Jaime León/EFE)

“Un gran número de personas llegaron furiosos hasta la mezquita y empezaron a romper las ventas a pedradas. Después rompieron la puerta. Nuestra vida corrió peligro”, explica Mojtaba Shaterali, miembro de la junta directiva de la mezquita.

El religioso afirmó que basiji -una suerte de milicia islámica- hicieron frente a los atacantes, sin éxito y el interior del templo religioso fue quemado.

En las paredes calcinadas de la mezquita rezaban mensajes como “Muerte de EE.UU.” y “Muerte a Trump”.

Las movilizaciones fueron extinguidas con un masivo despliegue de seguridad -aún continúa cierta presencia policial por las calles- el corte de las comunicaciones y unas muertes que oenegés en el exterior del país sitúan en 3.428.

Amnistía Internacional (AI) ha calificado la actuación de las fuerzas de seguridad de “masacre”, con efectivos disparando desde los tejados de edificios, mezquitas y comisarías contra manifestantes desarmados y centros médicos desbordados por la masiva llegada de cadáveres.

Por su parte, Irán acusa a mercenarios infiltrados apoyados por Estados Unidos e Israel de la violencia y la mayoría de muertes en las protestas, que en sus primeras jornadas fueron comedidas, pero organizaciones de derechos humanos denuncian una brutal represión, como AI.

Cerca de allí, la mezquita de Al Aqsa también se encontraba quemada con su interior destrozado y uno de sus responsables repitió una narrativa similar con entre 300 y 400 personas atacando el centro.

“Entraron y quemaron todo lo que había: las motos, todas las alfombras, el ascensor. Tres de mis colegas resultaron heridos”, asegura Kianpour, miembro de la junta directiva de la mezquita.

Las mezquitas son uno de los símbolos más visibles de la República Islámica y han sido objeto de ataques en las movilizaciones de las últimas semanas. Fuentes gubernamentales sitúan en 61 las atacadas en Teherán.

El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, afirmó en un discurso público que al menos 250 mezquitas habían sido destruidas en todo el país.

Los dos centros religiosos visitados por medios internacionales acogían además a basijis, una organización socio-cultural y de seguridad que hace frente a las protestas y forma parte de la Guardia Revolucionaria, según explica Afshon Ostovar en su libro “Vanguard of the Imam: Religion, Politics, and Iran’s Revolutionary Guards”.

Hay sectores entre la población iraní entre los que esta fuerza, que disfruta de ayudas estatales, representa la primera línea de represión estatal, ya que suelen actuar para detener protestas como las de 2022, desatadas por la muerte de Mahsa Amini.

También tienen la misión de “propagar la virtud y prohibir el vicio”, lo que los convierte en uno de los cuerpos encargados de aplicar las estrictas normas de comportamiento social y vestimenta, algo que no les hace muy popular entre la gente joven más moderna.

En las noches del 8 y 9 de enero las movilizaciones alcanzaron su punto más álgido con miles de personas en las calles de ciudades de todo el país y un masivo despliegue de seguridad que no se había producido hasta entonces.

Ese ,además, las autoridades llevaron a cabo un corte total de las comunicaciones, que se tradujo en un apagó del internet global, así como en la imposibilidad de hacer llamadas de teléfono internacionales y de enviar SMS locales.

Las personas entrevistadas por EFE en el recorrido por los lugares atacados hablan de movilizaciones masivas, con varios cientos de personas en asaltos de mezquitas, y un conductor de un autobús quemado aseguró que había entre 3.000 y 4.000 personas protestando en la zona en la que se encontraba.

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