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Surgen sospechas de que Estados Unidos no hizo ninguna planificación tras capturar a Maduro

Partidarios de la operación, sin embargo, insisten en que no hay confusión

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llega al Capitolio, en Washington, el 5 de enero de 2026 para una reunión a puerta cerrada para informar a los líderes del Congreso sobre la operación para capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. (AP Foto/J. Scott Applewhite)
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llega al Capitolio, en Washington, el 5 de enero de 2026 (AP Foto/J. Scott Applewhite)

El presidente Donald Trump ha ofrecido afirmaciones amplias pero vagas de que Estados Unidos va a “gobernar” Venezuela tras la destitución de Nicolás Maduro, pero no ha dado casi ningún detalle sobre cómo lo hará, lo que genera preguntas entre algunos legisladores y exfuncionarios sobre el nivel de planificación de la administración para el país después de la salida de Maduro.

Declaraciones aparentemente contradictorias de Trump y del secretario de Estado Marco Rubio han sugerido a la vez que Estados Unidos ahora controla las palancas del poder venezolano o que Estados Unidos no tiene intención de asumir la gobernanza diaria y permitirá que los subordinados de Maduro permanezcan en posiciones de liderazgo por ahora.

Rubio declaró que Estados Unidos se basaría en las sanciones existentes sobre el sector petrolero de Venezuela y las bandas criminales para ejercer influencia sobre los sucesores de Maduro.

La incertidumbre sobre los pasos definitivos en Venezuela contrasta con los años de discusiones y planificación que precedieron a intervenciones militares anteriores como en Irak en 2003, que a menudo no llevaron a los resultados esperados.

“Desacuerdo sobre cómo proceder”

La discrepancia entre lo que Trump y Rubio han dicho públicamente no ha sido bien recibida por algunos exdiplomáticos.

“Me parece que no tenemos idea alguna de qué sigue”, indicó Dan Fried, un diplomático retirado de carrera, ex subsecretario de Estado y coordinador de sanciones que sirvió bajo administraciones tanto demócratas como republicanas.

“Por buenas razones operativas, muy pocas personas sabían sobre el operativo, pero los comentarios de Trump sobre dirigir el país y la incómoda retractación de Rubio sugieren que incluso dentro de ese pequeño grupo de personas, hay desacuerdo sobre cómo proceder”, señaló Fried, quien ahora está con el grupo de expertos Atlantic Council.

Partidarios de la operación, sin embargo, insisten en que no hay confusión.

“El presidente habla en grandes titulares y eufemismos”, apuntó Rich Goldberg, un defensor de las sanciones que trabajó en el Consejo Nacional de Dominio Energético en la Casa Blanca hasta el año pasado y ahora es asesor principal de la Fundación para la Defensa de las Democracias.

Goldberg no ve a Rubio convirtiéndose en “el superintendente de escuelas”, pero “efectivamente, Estados Unidos estará tomando las decisiones”.

“Hay personas en la cima que pueden hacer que lo que queremos suceda o no, y ahora mismo controlamos sus finanzas y sus vidas”, comentó. “El presidente piensa que es suficiente y el secretario piensa que es suficiente, y si no es suficiente, lo sabremos muy pronto y lo abordaremos”.

Si existía una planificación para que Estados Unidos “gobierne” a Venezuela, estaba confinada a un pequeño grupo de aliados políticos de Trump, según funcionarios actuales de Estados Unidos, quienes señalan que Trump se basa en un círculo muy pequeño de asesores y ha dejado de lado gran parte del aparato tradicional de toma de decisiones.

Estos funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato para discutir su comprensión de las deliberaciones internas, sostienen que no estaban al tanto de ninguna preparación para una ocupación militar o una autoridad gubernamental civil interina, lo cual ha sido una prioridad en intervenciones anteriores. La Casa Blanca y la oficina de prensa del Departamento de Estado no respondieron a los mensajes en busca de comentarios.

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