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Caso de Maduro reabre debate sobre inmunidad de líderes extranjeros probado en juicio a Noriega

Noriega murió en 2017 después de casi tres décadas en prisión, primero en Estados Unidos, luego en Francia y finalmente en Panamá

El general panameño Manuel Antonio Noriega en Panamá en mayo de 1989. (AP foto)
El general panameño Manuel Antonio Noriega en Panamá en mayo de 1989. (AP foto)

Cuando el depuesto líder venezolano Nicolás Maduro haga su primera aparición en un tribunal de Nueva York el lunes para enfrentar cargos de narcotráfico en Estados Unidos, probablemente seguirá el camino tomado por otro caudillo latinoamericano derrocado por fuerzas norteamericanas: Manuel Noriega de Panamá.

Maduro fue capturado el sábado, 36 años después del día en que Noriega fue removido por fuerzas estadounidenses. Y al igual que en el caso del líder panameño, se espera que los abogados de Maduro impugnen la legalidad de su arresto, argumentando que él es inmune a un juicio penal como jefe soberano de un Estado extranjero, lo cual es un principio fundamental del derecho internacional y de Estados Unidos.

Es un argumento que probablemente no prosperará y que fue en gran medida resuelto en el juicio a Noriega, observaron expertos legales. Aunque la orden de Trump para la operación en Venezuela plantea preocupaciones constitucionales porque no fue autorizada por el Congreso, ahora que Maduro está en Estados Unidos, es probable que los tribunales aprueben su enjuiciamiento porque, al igual que Noriega, Washington no lo reconoce como el líder legítimo de Venezuela.

“No hay reclamo de inmunidad soberana si no lo reconocemos como jefe de Estado”, señaló Dick Gregorie, un fiscal federal retirado que acusó a Noriega y luego investigó la corrupción dentro del gobierno de Maduro. “Varias administraciones estadounidenses, tanto republicanas como demócratas, han calificado su elección de fraudulenta y han retenido el reconocimiento de Estados Unidos. Lamentablemente, para Maduro, eso significa que está atrapado con ello”.

Noriega murió en 2017 después de casi tres décadas en prisión, primero en Estados Unidos, luego en Francia y finalmente en Panamá. En su primer juicio, sus abogados argumentaron que su arresto como resultado de una invasión extranjera fue tan “impactante para la conciencia” que convirtió el caso del gobierno en una violación ilegal de sus derechos al debido proceso.

Diferencias clave entre Noriega y Maduro

Existen diferencias entre los dos casos.

Noriega nunca ostentó el título de presidente durante sus seis años de gobierno de facto sino que gobernó mediante presidentes títeres. Por el contrario, Maduro afirma haber ganado un mandato popular tres veces. Aunque los resultados de su reelección en 2024 son disputados, varios gobiernos —entre ellos China, Rusia y Egipto— reconocieron su victoria.

“Antes de llegar a la culpabilidad o inocencia, hay serias preguntas sobre si un tribunal estadounidense puede proceder del todo”, apuntó David Oscar Markus, un abogado defensor en Miami que ha manejado varios casos criminales de alto perfil, incluidos algunos que involucran a Venezuela. “Maduro tiene una defensa de inmunidad soberana mucho más fuerte que Noriega, quien no era realmente el presidente en funciones de Panamá en ese momento”.

Para los tribunales estadounidenses, sin embargo, la única opinión que importa es la del Departamento de Estado, que considera a Maduro un fugitivo y ha estado ofreciendo durante meses una recompensa de 50 millones de dólares por su arresto.

La primera administración de Trump cerró su embajada en Caracas y rompió relaciones diplomáticas con el gobierno de Maduro en 2019 después de que él se asegurara la reelección prohibiendo a la mayoría de los candidatos rivales. La administración luego reconoció al jefe de la Asamblea Nacional de la oposición como el líder legítimo del país.

La administración de Biden mantuvo esa política, permitiendo que una junta designada por la oposición dirigiera Citgo, una subsidiaria de la empresa estatal petrolera de Venezuela, incluso mientras Estados Unidos mantenía conversaciones directas con el gobierno de Maduro con el propósito de allanar el camino para elecciones libres.

“Los tribunales son tan deferentes al ejecutivo en asuntos de política exterior que me resulta difícil que el poder judicial se involucre en este tipo de distinciones sutiles”, señaló Clark Neily, vicepresidente senior de justicia penal en el Instituto Cato en Washington.

Otro desafío que enfrenta Maduro es contratar un abogado. Él y su esposa, Cilia Flores, quien también fue capturada, han estado bajo sanciones estadounidenses durante años, lo que hace ilegal que cualquier estadounidense acepte dinero de ellos sin primero obtener una licencia del Departamento del Tesoro.

El gobierno en Caracas ahora liderado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez puede querer pagar la cuenta, pero está igualmente restringido de hacer negocios en Estados Unidos.

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