Peter Skandalakis, el nuevo fiscal encargado del caso sobre presunta interferencia electoral en el estado de Georgia, desestimó este miércoles los cargos contra el expresidente Donald Trump y los 18 coacusados.
Skandalakis asumió el caso tras la destitución de la fiscal Fani Willis por un supuesto “conflicto de intereses” relacionado con su relación con el fiscal especial Nathan Wade. En un documento de 23 páginas, el fiscal explicó que retiró el caso “para servir a los intereses de la justicia y promover la firmeza judicial”.
“En mi opinión profesional, no es beneficioso para los ciudadanos de Georgia continuar con este caso durante otros cinco a diez años”, escribió Skandalakis, alegando que el estado carece “de los recursos necesarios para llevar a cabo múltiples juicios”.
El fiscal reconoció la complejidad del caso, que incluye cuestiones constitucionales, la cláusula de supremacía, inmunidad, jurisdicción, juicios rápidos y acceso a registros federales. Añadió que separar el juicio de Trump del resto de los coacusados sería “ilógico” y costoso tanto para el estado como para el condado de Fulton.
Skandalakis defendió su decisión: “No se basa en el deseo de promover una agenda, sino en mis convicciones y comprensión de la ley”. Además, advirtió que iniciar juicios inmediatos para los acusados restantes desviaría atención crítica de otras misiones y generaría una carga financiera insostenible.
El abogado de Trump, Steve Sadow, celebró la decisión en X, afirmando que la “persecución política” iniciada por Willis “finalmente ha terminado”. Añadió que “un fiscal justo e imparcial ha puesto fin a esta guerra legal”.
El juez del condado de Fulton, Scott McAfee, también emitió un fallo confirmando que el caso queda “desestimado en su totalidad” tras la retirada de los cargos.
Trump y sus colaboradores enfrentaban acusaciones de presionar ilegalmente a funcionarios estatales para anular su derrota frente al expresidente Joe Biden en las elecciones de 2020. Entre los acusados estaban John Eastman, Rudy Giuliani y Mark Meadows. El expresidente siempre calificó la investigación de “caza de brujas”.
Los supuestos delitos se remontan a los meses posteriores a las elecciones de 2020, cuando Trump buscó revertir el resultado, incluida una llamada polémica al secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, instándole a “encontrar” los votos que le faltaban. Un jurado de Georgia había presentado 41 cargos penales contra Trump y sus coacusados.
