Al menos doce personas murieron y más de 20 resultaron heridas este martes en un atentado suicida perpetrado cerca de un tribunal en la capital de Paquistán, Islamabad, según confirmaron las autoridades locales.
El ministro del Interior, Mohsin Naqvi, explicó que el ataque ocurrió alrededor de las 12:39 horas (hora local), cuando el atacante colocó explosivos en un vehículo policial aparcado frente a un tribunal de distrito, evacuado posteriormente por motivos de seguridad. “Primero intentó entrar al tribunal, pero al no lograrlo, atacó el vehículo”, señaló, agregando que ya se ha abierto una investigación para llevar a los responsables ante la justicia.
En el lugar se desplegó un refuerzo de seguridad y especialistas en explosivos, y se localizó la cabeza decapitada del suicida, aunque hasta el momento no hay detalles sobre su identidad.
El grupo armado Tehrik-i-Taliban Paquistan (TTP), conocido como los talibán paquistaníes, reivindicó el ataque mediante un comunicado en sus canales de propaganda: “Los ataques contra quienes imponen, implementan o protegen leyes no islámicas en Pakistán continuarán hasta la completa implementación de la sharía en el país”.
El ministro de Defensa, Jawaja Asif, advirtió que Pakistán está “en estado de guerra” y que el conflicto no se limita a la frontera con Afganistán o zonas remotas de Baluchistán. Además, señaló que el hecho de que el ataque se haya producido en Islamabad es un “mensaje por parte de Kabul”.
Por su parte, el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, condenó el atentado, responsabilizando a grupos armados respaldados por India desde territorio afgano, y afirmó que “continuaremos luchando contra el flagelo del terrorismo”.
El ataque se produce un día después de que las tropas paquistaníes frustraran un ataque contra un campus militar en Waziristán Sur, que dejó la vida de dos terroristas.
Estos hechos ocurren en medio de un aumento de tensiones entre Paquistán e India, que se remonta a enfrentamientos en Cachemira y atentados recientes en territorio paquistaní, como el del 21 de mayo en Baluchistán, donde murieron cinco personas, incluidos tres niños.




