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Proponen alianza público-comunitaria para manejar lo que podría convertirse en la reserva costera más grande de la costa norte

Con cinco votos novoprogresistas en contra, el Senado aprobó ayer, lunes, una medida que protegería el litoral de Vega Baja y Manatí.

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Playa Cibuco en Vega Baja, Puerto Rico. Competencia de surfing (Suministrada)

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Ante la aprobación en el Senado de una medida que crearía la reserva costera más grande del norte de Puerto Rico en el litoral de Vega Baja y Manatí, ambientalistas y líderes comunitarios de la región celebraron lo que consideran el primer paso de un triunfo que esperan respaldar trabajando, además, en un plan de manejo.

La falta de fondos para implementar el plan de manejo fue, precisamente, uno de los argumentos en contra de la medida, que fue aprobada con 15 votos a favor, siete abstenciones y los cinco votos en contra de los novoprogresistas Thomas Rivera Schatz, Gregorio Matías Rosario, Juan Oscar Morales, Nitza Moran Trinidad y Carmelo J. Ríos Santiago.

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Sin embargo, Ricardo Laureano, portavoz del grupo Vegabajeños Impulsando Desarrollo Ambiental Sustentable (VIDAS) – organización que trabajó la parte científica del proyecto – aseguró que se podría solucionar a través de una alianza público-comunitaria.

“Contamos con gente, que somos los que levantamos los datos y hacemos la ciencia en la zona, y podemos trabajar en ese plan de manejo. De hecho, lo vamos a hacer”, dijo Laureano a Metro Puerto Rico.

El Proyecto del Senado 1395, presentado por el senador independiente José Vargas Vidot, crearía la “Ley de la Reserva Natural Los Jardines Submarinos de Vega Baja y Manatí” y busca proteger áreas de valor ecológico designando el litoral costero de Vega Baja y Manatí como reservas naturales.

En él, se ordena al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y sus entidades colaboradoras el diseño y estructuración de un plan de manejo de la reserva. Esto consiste, entre otras cosas, en establecer los “usos o actividades humanas no dañinas compatibles con la conservación del área de interés, así como la viabilidad de actividades recreativas como el “surfing”, “snorkeling”, kayaks o cualquier otra actividad compatible con los objetivos de conservación del área”, lee el documento.

“Son sentimientos encontrados”, añadió el ambientalista ante la aprobación, que consideró un triunfo. “[El proyecto] fue aprobado y es motivo de celebración y alegría. Pudo haberse aprobado por mayor cantidad de votos, pero hablan de la parte económica, de no haber fondos para la designación de un plan de manejo. Sin embargo, hay fondos para hacer otras cosas que lo que hacen es hacer daño al país”, argumentó Laureano.

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El doctor Edwin Hernández Delgado, ecólogo marino y científico sénior de la Sociedad Ambiente Marino (SAM), se encargó de la revisión y actualización de los datos del proyecto, y presentó una carta en apoyo a la medida.

“Este proyecto fomenta la protección de unos recursos marinos únicos en el noroeste del caribe con formaciones coralinas dominadas por el coral Cuerno de Alce, especie protegida bajo la ley federal de especies en peligro de extinción”, citó la senadora Ana Irma Rivera Lassén al leer la misiva.

El proyecto pasa ahora a la evaluación de la Cámara de Representantes.

Gabriela Meléndez Reyes es estudiante de primer año de Periodismo en la Universidad del Sagrado Corazón (USC). Esta publicación es una colaboración entre Metro Puerto Rico y el programa EntreMedios.

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