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¿Puerto Rico está fallando en rehabilitar agresores de violencia doméstica?

En Puerto Rico existen programas de desvío que tienen como finalidad reeducar y readiestrar a las personas agresoras de violencia doméstica

Los casos de violencia de género continúan estremeciendo a Puerto Rico. / getty

En Puerto Rico, durante el año 2000, se creó la Ley 449 que dio paso a la Junta Reguladora de los Programas de Reeducación y Readiestramiento para Personas Agresoras (Junta), adscrita al Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR), con el fin de “reeducar y readiestrar a las personas agresoras de violencia doméstica”.

Según establece el estatuto, la Junta está compuesta por siete miembros—nombrados por el gobernador— que se dividen de la siguiente manera: un representante del DCR; un representante del Departamento de la Familia (DF); la procuradora de la Oficina de las Mujeres (OPC); un representante de la Administración de Servicios de Salud y Contra la Adicción (ASSMCA); y un psicólogo clínico, un trabajador social y un abogado, los tres, con preparación y/o experiencia en el área de violencia doméstica.

Estos miembros tienen el deber de reunirse mensualmente para “otorgar permisos, licencias, certificaciones y supervisar” los Programas de Reeducación y Readiestramiento, que están contemplados en la Ley 54 de 1989, mejor conocida como “Ley para la Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica”. Con solo cinco de su miembros que asistan a la reuniones, tendrán quórum para tomar decisiones. Adicional, deben entregar un informe anual al gobernador, demostrando el trabajo realizado durante el año.

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Sin embargo, desde hace un tiempo se ha evidenciado la vaga fiscalización a estos programas de desvío que permiten que agresores de violencia doméstica los completen y se elimine la convicción de su récord de antecedentes penales. Asimismo, se ha criticado los largos períodos que ha estado la Junta sin reunirse. Incluso, la última vez que se documentó sobre el tema, en 2021, solo habían dos miembros activos, la procuradora de las mujeres y secretaria de la Familia.

Por esa razón, Metro Puerto Rico dialogó con la directora ejecutiva de la Red Nacional de Albergues de Violencia de Género, Jessica Fuentes Catalá, para conocer si tenía información que arrojara luz sobre los trabajos actuales de la Junta.

“La información no ha cambiado mucho. Estos programas todavía necesitan de un seguimiento, necesitan que funcionen”, precisó Fuentes Catalá.

La directora ejecutiva de la Red de Albergues señaló que el problema principal en Puerto Rico es que no se está rehabilitando los agresores, ya que se enfocan en los sobrevivientes de violencia doméstica y no en atender al perpetrador.

Nuestro enfoque es trabajar por la sobreviviente o por el sobreviviente, pero no atendemos el problema en en su matriz, no lo atendemos de manera integrada. No le damos las herramientas a ese agresor para que pueda transformarse y para que pueda rehabilitarse, porque igualmente este agresor necesita sanación, porque estas conductas tienen un origen y muchas de ellas vienen precisamente por heridas emocionales, heridas que vienen desde una niñez o que perpetúan unos patrones y unas creencias que ya fueron aprendidas y, que en efecto, se debe deconstruir para entonces poder sanar y tener relaciones diferentes”, afirmó.

Fuentes Catalá aseveró que está comprobado científicamente que se puede reeducar un agresor, a pesar de que puede ser un proceso complejo, puesto que requerirán de educación continua.

“Sí es posible, pero eso requiere de un proceso integrado. Es un proceso complejo porque va a depender de que de las herramientas que tenga esta persona, de las redes de apoyo que tenga esta persona. Y, además de eso, el nivel de conciencia que esta persona puede tener de la situación en la que se encuentra”, sentenció.

La experta en temas de violencia de género detalló que muchas veces, cuando las personas no expresan sus emociones, tienden a manifestarlas de la manera que menos imaginaron. Comentó además que, en el caso de los hombres, al vivir en una cultura machista donde escuchan desde pequeños comentarios como “los hombres no lloran”, tienden a reprimir sus emociones.

“Si nosotros tenemos una educación, una cultura que todo el tiempo nos está diciendo ´el hombre no llora´, sin embargo, tienen el potencial de suicidarse tres veces más que la mujer, precisamente por esa falta de de de no poder expresarse, de no saber gestionar esas emociones, en efecto, estamos creando una sociedad que va a estar rota, que va a estar enferma y que va a estar viviendo en un trauma prolongado”, sostuvo.

Fuentes Catalá también expresó que es importantes que se continúe brindando a la sociedad herramientas de prevención constantemente y no solo cuando ocurren casos de feminicidios o incidentes violentos. Adicional, mirar al agresor con empatía y no con juicio.

“Esto debe ser un plan continuo y además de ser un plan continuo, debe ser un plan integrado, pero que no solamente miremos números, que no solamente miremos estadística, que pensemos en que estamos hablando de seres humanos, que estamos pensando en vidas, eso conlleva a que tengamos una mirada más humanista a lo que está ocurriendo”, agregó la directora ejecutiva de la Red Nacional de Albergues de Violencia de Género.

¿Dónde buscar ayuda por violencia de género en Puerto Rico?

* Coordinadora Paz para la Mujer: 787-281-7579, 787-777-0378

* Línea de Ayuda 939-CONTIGO (24 horas) - 939-266-8446

* Línea de apoyo “Community Alliance for Integrated Sevices to Victims” (Proyecto CAISS, 24 horas)- 939-255-9800

* Línea de apoyo Hogar Nueva Mujer (24 horas)- 787-202-4634

* Línea de apoyo Proyecto Matria (24 horas)- 787-489-0022

* Línea de orientación legal para sobrevivientes de violencia de género de la Casa Protegida Julia de Burgos (de martes a jueves de 4:00 p.m. a 7:00 p.m.)- 939-301-0525

* Oficina de la Procuradora de las Mujeres: Línea de emergencia: 787-722-2977 Línea de emergencia fuera del área metro- 1-800-981-9676 San Juan- 787-721-7676

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