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NASA detecta las ondas que se utilizan para pronosticar el fenómeno de El Niño

Imágenes de la NASA
Imágenes de la NASA (LABORATORIO DE PROPULSIÓN DE JETS DE LA NASA)

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Científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA usaron imágenes satelitales para estudiar las ondas Kelvin y poder predecir con mayor certeza las posibilidades que se genere el fenómeno de El Niño.

“Cuando medimos los niveles del mar usando altímetros en el espacio, no solo vemos la forma y altura del agua, sino el movimiento de ondas como las Kelvin”, dijo Nadya Vinogradova Shiffer, científica del programa Sentinel-6 de la NASA en un comunicado, de acuerdo a la BBC.

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Imágenes de la NASA
Imágenes de la NASA (LABORATORIO DE PROPULSIÓN DE JETS DE LA NASA)

Las ondas Kelvin son un precursor potencial que tienen aproximadamente de 5 a 10 centímetros de altura en la superficie del océano y cientos de kilómetros de ancho.

Imágenes de la NASA
Imágenes de la NASA (NASA/JPL-CALTECH)

Estas ondas han sido detectadas en las últimas semanas llevan el agua cálida y se asocia con niveles más altos del mar, desde el Pacífico hacia la costa oeste de Sudamérica.

El fenómeno de El Niño

El fenómeno de El Niño es un evento climático y oceanográfico que ocurre periódicamente en el Pacífico tropical. Se caracteriza por el calentamiento inusual de las aguas superficiales del océano en la región ecuatorial del Pacífico, cerca de la costa de América del Sur. Este fenómeno puede tener impactos significativos en el clima global, alterando los patrones climáticos y generando condiciones extremas en diferentes partes del mundo.

El nombre “El Niño” proviene del término en español que significa “El Niño Jesús” y se refiere a la aparición de este fenómeno cerca de la época navideña en la costa peruana. El Niño se asocia con la disminución o incluso la inversión de los vientos alisios, que normalmente soplan de este a oeste en la región ecuatorial del Pacífico. Esta alteración en los vientos provoca el debilitamiento o desaparición de la corriente fría de Humboldt, que fluye hacia la superficie desde las profundidades del océano.

Las consecuencias del fenómeno de El Niño pueden ser diversas y variar según la ubicación geográfica. En la región del Pacífico oriental, especialmente en la costa de Ecuador y Perú, El Niño puede provocar lluvias intensas y desbordes de ríos, causando inundaciones y deslizamientos de tierra. Además, puede influir en la pesca marina, afectando los ecosistemas y las poblaciones de especies marinas.

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A nivel global, El Niño tiene un impacto significativo en los patrones climáticos. Puede alterar la distribución de las temperaturas y las precipitaciones en diferentes regiones, lo que lleva a sequías en algunas áreas y a lluvias excesivas en otras. Estos cambios climáticos pueden tener efectos en la agricultura, los recursos hídricos, la disponibilidad de alimentos y la salud pública en diversas partes del mundo.

Es importante destacar que El Niño no es un evento aislado, sino que forma parte de un ciclo climático más amplio conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). La fase opuesta de El Niño se conoce como La Niña, que implica enfriamiento anómalo de las aguas superficiales en la región del Pacífico ecuatorial y tiene patrones climáticos y efectos contrarios a los de El Niño.

Los científicos y los organismos meteorológicos monitorean y estudian el fenómeno de El Niño para comprender mejor sus causas, predicción y sus efectos en la sociedad y el medio ambiente.

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