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Guillermo del Toro: “El éxito te jode en tus propios términos. Te atrapa y, si no expresas quien eres, te destruye”

Hablamos con el cineasta mexicano sobre El Callejón de las almas Perdidas, donde explora el género neo noir con figuras como Bradley Cooper, Cate Blanchett y Willem Dafoe

En el callejón de Guillermo del Toro habitan arquetipos ambulantes de un tipo u otro, parecidos, sino iguales, a los que pueblan cada una de nuestras calles y avenidas. Su último filme, un neo noir inquietante, adapta al cine la novela de William Lindsay Gresham que Edmund Goulding ya dirigió en 1947 con Tyrone Power y Joan Blondell.

El protagonista es Stanton, un hombre alegórico sobre las bestias que llevamos dentro en esta sociedad plagada por la ansiedad y el desencanto mientras él se presenta a sí mismo como alguien capaz, confiable y honesto. Del Toro ahonda en ese aspecto del Noir que reflexiona sobre la época en la que se conciben, no son los años 40 lo que tenemos ante nosotros, es el milenio enmascarado en otra época.

“La urgencia con la que vivimos la he intentado mostrar en la actitud de Stan de sentirse capaz de manipular a todo el mundo. Creo que el momento crucial en el que estamos, a un nivel básico, nos hacen creernos mentiras por la ilusión de creerlas”

—   Guillermo del Toro, director de cine mexicano

El mexicano homenajea el cine clásico con un variado grupo de personajes encabezados por Stan Carlisle, encarnado brillantemente por el actor Bradley Cooper, que se asocia con una psiquiatra llamada Lilith Ritter (Cate Blanchett) para hacerse rico. El reparto también incluye a Willem Dafoe, Toni Collette, Richard Jenkins, Rooney Mara y Ron Perlman.

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Del Toro y su mujer, Kim Morgan, adaptaron la novela homónima de Gresham creando un escenario palpitando con carnavales, actuaciones de mentalistas, magia y lecturas espirituales falsas que son el telón de fondo típico para que Del Toro exhiba el amor que siente por este medio.

P: ¿Es un variado grupo de arquetipos los que presenta en la película?

R: Sin duda, y esa fue una de las claves del guión. Cada personaje tiene algo de mi, pero cada uno de ellos significa algo diferente. Vivimos en un momento social muy comprometido porque hemos llegado a un punto en que no sabemos discernir lo que es verdad, lo que es mentira y, lo que es peor, lo que es real. Sin embargo, no importa tanto en lo que creamos, sino que encontremos la compasión dentro de nosotros

P: Sin duda también es una crítica a la fama…

R: Stan es un hombre insaciable, cuando consigue lo que quiere se aburre. Se vuelve infeliz, hay un vacío dentro de él que no puede llenar. Eso ocurre hoy en día, vivimos con tanta ansiedad deseando algo que no tenemos, que somos incapaces de disfrutar lo que conseguimos. Creo que es importante apartar la urgencia y aprender a calmarnos para poder vernos.

P: ¿Cuándo decidió que quería hacer una película dentro del genero negro?

R: Desde niño. En mi infancia solo me interesaban el terror, la fantasía y el noir. Veía películas en México sobre policías corruptos, leía autores como Jason King, de quien me enamoré, también me gustaban las historias de detectives con máscara negra. Luego, me enamoré del neo noir que comenzó en Europa con italianos como Massimo Carlotto, que me fascinaba. El horror es un género que desgarra de la vida la pretensión de normalidad y expone preguntas cotidianas, en ese sentido este filme es una parábola muy poderosa. El cine negro te permite reflexionar sobre la época en que se hicieron las películas. En la película de Robert Mitchum de la Segunda Guerra Mundial percibes la ansiedad de la época, igual que las películas posteriores a Vietnam reflejan esos tiempos; pensé que este era un género muy sensible a lo que está sucediendo hoy en el mundo.

P: En su filme cuestiona el éxito, el poder del dinero

R: He tratado de ser cauteloso, ya que estas son preguntas muy reales para mí como narrador. Intento encontrar mi camino, sin embargo, la noción de éxito me parece increíblemente tortuosa y yo mismo la he padecido en mi propia vida. Lo he dicho muchas veces, el éxito te jode en tus propios términos. Te atrapa y, si no expresas quien eres, te destruye. A mi me costó tiempo entenderlo.

P: Tiene algo en común con Stan

R: En algunos momentos, sí. La película refleja un personaje que siempre está dos pasos por delante de perder todo. Es un hombre que nunca dice la verdad, su andadura está hecha de mentiras, no le importa la verdad y siempre está en peligro porque es un fraude. Hagas lo que hagas en la vida, necesitas ser auténtico y honesto, no pensar solo en uno mismo o en tu carrera, y ser fiel a lo que haces. Soy un narrador de historias y todas las preguntas que se plantea Stan, me las he planteado yo antes. Tengo un poco de todos los personajes de esta película, como guionista y director necesitaba entenderlos.

P: ¿La magia es la fantasía de su película?

R: La película está construida sobre la idea de que las personas se encuentren a sí mismas en un momento de revelación, pero la belleza de cada uno de esos descubrimientos es parte de la magia.  Soy un mago terrible, pero soy un estudiante de magia entregado y la magia dice que la audiencia no puede ser engañada, aunque quiera ser engañada. Cada personaje de esta película está creado para sus fines dentro de la historia, para ese momento de magia.

P: ¿Por qué ha construido personajes femeninos tan fuertes?

R: Para nosotros era muy importante tener simetría entre las tres mujeres y los tres padres que adopta Stan. Las tres mujeres principales son el motor de la película, arquetipos reales que sobreviven a Stan y no se ven condenadas por relacionarse con él. Queríamos que fueran humanas, sabias porque adivinaron a Stan.

P: ¿Qué le llevó a elegir a Bradley Cooper para protagonizar su película?

R: Bradley parece una estrella de cine de los años 30 y 40. Proyecta un carisma increíble y, aunque no le conocía antes de rodar, me pareció el actor perfecto para encarnar la ambigüedad del personaje.

P: Sin duda hay un eco entre la desconexión del personaje principal con el resto de la sociedad, con lo que sucede hoy en día

R: Es cierto. La urgencia con la que vivimos la he intentado mostrar en la actitud de Stan de sentirse capaz de manipular a todo el mundo. Creo que el momento crucial en el que estamos, a un nivel básico, nos hacen creernos mentiras por la ilusión de creerlas. Nos hemos contagiado de ansiedad porque no somos capaces de sentir compasión. Somos incapaces de hacer esa distinción esencial de que es verdad y que es mentira. En la película hay una verdad narrativa, y una mentira narrativa de la realidad, y eso es muy importante.  El personaje tiene un final feliz en mitad de la película; él se va del carnaval y lo tiene todo. Dos años después es infeliz, siente ese vacío que le consume y necesita más y más. Stan quieren que lo vean y en su ansiedad por recibir atención, el personaje refleja la sociedad actual.

P: ¿Aprende algo nuevo con cada película que rueda?

R: Cada vez que aprendo algo nuevo es un regalo del cielo, porque lo peor que puedes hacer es dejar de aprender. Tengo 57 años y me sigue gustando aprender. En este filme he aprendido mucho con Richard en el departamento de diseño de producción.

Las Claves

En “El callejón de las almas perdidas” un hombre corrupto y una psiquiatra forman equipo para timar a la gente por dinero.

La cinta que tiene una duración de 2 horas y 30 minutos se estrena en EEUU y Canadá, y en enero de 2022 llegará a los cines internacionales.

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