Columna de Yolanda Rosaly: ¿Dejadez televisiva en la Semana Mayor?

¿Cuánto pueden haber cambiado las cosas? Probablemente, mucho. Pero la responsabilidad de que algunas tradiciones se mantengan intactas es de cada cual y no…

Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly

23 mar 2016, 11:00 pm 3 min de lectura

¿Cuánto pueden haber cambiado las cosas? Probablemente, mucho. Pero la responsabilidad de que algunas tradiciones se mantengan intactas es de cada cual y no podemos ir por la vida achándole a otros la culpa de que las cosas hayan cambiado, muchas veces, para peor. Me refiero a cómo nos comportamos, en qué pensemos y a qué nos dediquemos esta, la llamada Semana Santa o Semana Mayor.

Recuerdo que hace años, no importaban las circunstancias ni lo que me rodeara, estaba llamada a ‘bajar la intensidad’, a reflexionar donde quiera que me encontrara. Y, a tener siempre presente algo que aprendí en casa y que siempre me reforzaron en la escuela: el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo que murió en la Cruz para salvarnos del pecado y brindarnos la oportunidad de alcanzar la vida eterna.

Aún hoy tengo muy presente esas enseñanzas por lo que, eso de arrancar para las playas, los ríos, el campo o el extranjero en busca de la ‘paz espiritual necesaria para reflexionar en estos días’ no es mi norte. De hecho, creo que el ambiente tiene mucho que ver con lograr la armonía emocional y estar en medio de un bullicio no me parece el lugar idóneo para encontrarla.

Como ya se habrán dado cuenta, no comulgo con aquellos que arrancan a beber y/o vacilar a to’ lo que da en la Semana Santa, aunque respeto su decisión de así hacerlo. Entonces, sólo me limito a hablar por experiencia propia de los beneficios cosechados de esas enseñanzas y costumbres aprendidas y que he observado siempre durante la Semana Mayor.

Así las cosas, la satisfacción de reservar estos días para meditar, recordar y agradecer a Jesús su gran sacrificio por la humanidad redunda en una paz y satisfacción inigualables que no cambio por nada.

Por otro lado, no puedo dejar de comentar que los medios de comunicación siempre han estado presentes en mis días de Semana Santa, sobre todo la televisión. Antes, más que ahora, han ofrecido programación relacionada a la conmemoración de la Muerte y Resurección de Jesucristo. Unas más modernas otras más clásicas, pero siempre interesantes revivir todas esas historias llevadas al cine y la televisión que buscan refrescar y reforzar nuestra fe.

Pero, en estos tiempos de tanta polémica por la libertad de creencias y pensamientos me atrevo a sugerir que, precisamente la televisión local estaría llamada a ser más responsable en su deber de ofrecer al país los conocimientos que necesita para ejercer una mejor opinión sobre estos temas tan delicados y cruciales.

Como cuestión de hecho, no he visto que ningún noticiario, programa de análisis, investigación, variedades, todos esos que suelen incluir reportajes o entrevistas de todo tipo, se hayan interesado por añadir algo relacionado a esta Semana Mayor; sus raíces, cómo lo conmemoran diversas religiones en Puerto Rico y en el mundo entero, las cientos de controversias que por siglos han rodeado a la figura de Jesús… ¡Tantos temas y ángulos super interesantes que habría para narrar! Y nada… Y que no me vengan a decir que eso es “aburrido” porque hay mil formas de hacerlos sumamente atractivos para todos los públicos e igualmente costo efectivos.

¿Habrá sido por falta de creatividad o recursos? ¿O por dejadez? Vaya usted a saber. Pero han perdido una gran oportunidad de hacer algo diferente e interesante.

Así las cosas, ya veremos si para el año que viene vemos alguna de estas opciones en televisión para aquellos que decidimos quedarnos en casa, para los que escogemos la reflexión, repasar la historia y estamos siempre ávidos de conocer más sobre el fascinante mundo de la espiritualidad en todas sus dimensiones.