Columna de Yolanda Rosaly: Al final, ¿Tiene la culpa La Comay?

Era predecible. Hablo de la indignación, incredulidad y hasta risa que me ha provocado –y estoy segura a muchos de ustedes también- la radicación de cargos…

Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly

9 mar 2016, 11:00 pm 7 min de lectura

Era predecible. Hablo de la indignación, incredulidad y hasta risa que me ha provocado –y estoy segura a muchos de ustedes también- la radicación de cargos contra Luis Gustavo Rivera Seijo, alias “El Manco”, por asesinato del niño Lorenzo González Cacho.

Son muchos años de teorías, comentarios, dimes y diretes que paso a resumir en tres asuntos cruciales: Primero, es inaudito que, una y otra vez, las autoridades repitan y prácticamente responsabilicen a los medios de comunicación de viciar, complicar y hasta retrasar el “esclarecimiento” de este caso por hacerlo tan público y mantenerlo en boca de todos durante los pasados seis años. ¿¡Cómo es posible que, precisamente, el Departamento de Justicia, atente contra la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos y la Libertad de Prensa!? Sí, así, EN LETRAS MAYUSCULAS.

La prensa y, en general, cualquier medio de comunicación tiene el sagrado derecho a decir lo que le venga en gana siempre y cuando cumpla con los parámetros establecidos por ley. Y, créanme, que he leído, escuchado y visto todo lo relaciona a este caso y les aseguro que lo único que se ha pretendido es presentar los posibles ángulos y sucesos que pudieron ocurrir aquella noche del 8 y madrugada del 9 de marzo de 2010.

Como todo el mundo, he estado de acuerdo con algunas de estas teorías y con otras no. Y nunca, JAMAS, escuché a NADIE de los medios acusar directamente de asesinato a NINGUNO de los que, dicho sea de paso, SI fueron directamente mencionados como sospechosos por las autoridades oficiales.

Segundo, ¿por qué ninguna de esas ‘autoridades’ se ha atrevido a mencionar (aunque quisieran decir “culpar”) a ‘La Comay’ por toda la conmoción creada por este caso? Sin dudas y agraciadamente, no cabe duda que fue este personaje y su artífice, Kobbo Santarrosa, quienes se encargaron de que este asesinato nunca fuera olvidado. Si a alguien le debemos que Lorenzo no haya sido enterrado (o cremado, como se pretendía) haciendo creer que murió tras caerse de la cama, fue gracias a La Comay que, hasta su último día en pantalla, mantuvo literalmente encendida la llama del recuerdo de su trágica muerte. Y, los que le sucedieron, han mantenido vivo el caso pues, sin dudas, es uno meritorio por demás.

¿Qué también deja estos temas dejan ‘rating’? Claro que sí. Como todos lo demás que se presentan en este género de programa, como los otros que se incluyen en los noticiarios, en los espacios de variedades, etc. De eso se trata la televisión, la radio y los medios de comunicación en general pues, como he dicho en muchas ocasiones, son negocios con fines de lucro y no hay nada malo ni ilegal en eso.

Lamentablemente para ‘La Comay’, para Kobbo, para todos, este asunto de la muerte de Lorenzo parece estar llegando a un final no muy coherente aún para el más neófito en asuntos legales.

El tercer punto, de muchísimos que pudiera mencionar, es el lodo y descrédito que quieren echar sobre los anteriores Secretarios de Justicias, Jefes de Fiscales, Fiscales en general y otros funcionarios públicos por cuyas manos ha pasado este caso del niño Lorenzo. No los conozco, ni conozco a los actuales. Pero el tan sólo ver su desempeño público así como el sentido común me dice que unos y otros han sido y son excelentes profesionales que han realizado y ejercen sus funciones de la mejor forma y manera.

¿Qué pueda haber intereses personales o políticos en unos y otros? Es posible ¿Por qué no? En el pasado, diversos altos oficiales concurrieron en mencionar a las mismas personas, una y otra vez, como sospechosas y descartar a Rivera Seijo como posible autor del crimen. ¿Se equivocaron ellos o se equivocan los actuales Jefes de Justicia, Fiscalía y FBI? Quien sabe y esperemos que, al final, todo quede esclarecido más allá de toda duda razonable.

Por otro lado, existen decenas de datos que no concuerdan y preguntas que muchos nos hacemos a base de todo lo reseñado y dicho a lo largo de estos seis años, como por ejemplo:

•    ¿Dónde supuestamente Rivera Seijo mató a Lorenzo? Se encontraron manchas en la pared. Pero el niño apareció bañado en sangre en la cama de su hermana menor… ¿Asesinó ‘El Manco’ a Lorenzo luego que éste despertara, se levantara de la cama y lo sorprendiera? ¿Y luego de asesinarlo lo colocó en la cama? ¿Es esto un comportamiento ‘normal’ o ‘usual’ de un asesino?
•    ¿Por qué Ana Cacho le dijo a los médicos del CDT de Dorado que se cayó de la cama si lo encontró acostado según dijo en diversas entrevistas? ¿Cómo pudo pensar que se cayó de la cama cuando insistió tanto en que sangraba profusamente y la distancia de la cama al piso era de pocas pulgadas?
•    César Miranda, actual Secretario de Justicia, dijo el pasado martes que Rivera Seijo entró a la urbanización a las 4am; los doctores dicen que el niño llegó al CDT alrededor de las 5:00am y manifestaron públicamente que la sangre estaba seca, por lo que el suceso había ocurrido unas dos o tres horas antes (o más), es decir, antes de las 3 de la madrugada…
•    A meses de ocurrido el asesinato, el ex Fiscal General, Obdulio Meléndez, dijo en conferencia de prensa que Ana Cacho le indicó al FBI que esa noche había utilizado drogas, ingerido alcohol y tenido sexo. Mientras, en una entrevista con Rubén Sánchez Cacho habría negado todo esto insistiendo en que su casa era un “hogar de niños”…
•    Ana Cacho dice que estaba durmiendo cuando asesinaron a su hijo pero ahora se indica que va a ser testigo contra Rivera Seijo…
•    El informe de patología dice: “El cuerpo de Lorenzo habló” y que, supuestamente, lo anterior significa que Lorenzo tenía marcas que no tenían relación con lo que le provocaron la muerte…
•    Igualmente, se entiende que existen otras personas que hasta el momento NO se han mencionado y que pudieran ser claves en el esclarecimiento del caso…
•    Otro dato que ha quedado en el tintero es el doctor o doctora al que Ana indica que llamó antes de llevar a su hijo al CDT de Dorado para que lo auscultara…
•    Previo a acusar a ‘El Manco’ se rumoraba insistentemente que éste figuraría como testigo pero no como culpable del asesinato…
•    Se comenta que alegadamente existen videos del peaje de Dorado y de la entrada a la urbanización que verifican el paso esa noche de los que fueran mencionados como sospechosos del asesinato, en ruta a casa de Ana Cacho, en horas de la noche y la madrugada…
•    Se dice que, aparentemente, existen videos que presentan a Ana Cacho y a uno de los previamente declarado como sospechoso conversando con Rivera Seijo en un establecimiento de comida rápida de Dorado en horas de la madrugada del 9 de marzo…
•    Ana Cacho dijo en varias entrevistas con la prensa que quien entró y mató a su hijo forzó la puerta de entrada; ninguno de los investigadores ha podido confirmar que alguna de las puertas haya sido forzada…
•    ¿Por qué se dice que, alegadamente, la hija mayor de Ana, quien ya tiene cerca de 20 años, se niega a relacionarse con ella y con su familia materna?
•    ¿Y, porqué si Rivera Seijo ha dicho en unas cinco ocasiones que mató a Lorenzo no lo habían acusado en seis años? ¿Por qué si todos los datos eran tan cónsonos, corroborables, lógicos y coincidían con las versiones de Ana y los demás no lo arrestaron desde la primera semana?

A meses de ocurrido el asesinato, una prominente abogada me dijo: “este caso se resolverá el día que las niñas hablen; ellas saben lo que ocurrió. Pero para eso habrá que esperar a que sanen”. Muchos dicen que ellas ya sanaron y que quieren hablar; que pasaron la prueba del polígrafo y que, aunque se descubrieron muchas cosas, este proceso no es admisible en un Tribunal. La mayor estaba dispuesta a testificar; la pequeña lo haría a través de circuito cerrado. ¿Habrán hablado? ¿Las habrán dejado hablar? ¿Las habrán escuchado? ¿Les habrán creído? Quien sabe.

El sistema judicial de Puerto Rico tiene ante sí una prueba de fuego. Han sido bastantes los traspiés que ha sufrido en los últimos tiempos provocando una casi irreparable pérdida de fe y credibilidad por parte de todo un pueblo que se siente desamparado ante el temor de ser víctima de los intereses personales, políticos y económicos, entre otros. Espero que estén claros de la oportunidad dorada con la que cuentan en este momento para demostrar que los buenos son más, que podemos seguir confiando en que existe una justicia terrenal que nos brindará el alivio necesario para vivir en paz en lo que llega aquella justicia de la que nadie podrá escapar jamás, la Divina.