Bancos dejan a pie a sobre 20 mil deudores
En un país donde tener un automóvil es más una necesidad que un lujo, cada vez es mayor el número de puertorriqueños que se ven en la obligación de entregarle…
Por Juan Carlos Melo @melodicespr
En un país donde tener un automóvil es más una necesidad que un lujo, cada vez es mayor el número de puertorriqueños que se ven en la obligación de entregarle su carro al banco porque no pueden pagarlo.
La situación, vinculada en gran medida a la pérdida de ingresos y a la migración, representa un duro golpe para quienes dependen del automóvil para llevar el sustento a sus hogares, acción que se agudiza por el deficiente sistema de transporte público.
De acuerdo con las estadísticas de la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras (OCIF), del 1.o de enero al 31 de diciembre del año pasado, 20,615 boricuas quedaron en patitas porque el banco les quitó sus autos.
La cifra establece que aproximadamente 1,717 personas pierden sus autos cada mes. Un promedio de 396 carros reposeídos a la semana.
A tono con los datos de la OCIF, el 2015 pasó a ser el cuarto año con el mayor número de reposesiones.
La cifra mayor de incautaciones de vehículos se reportó en el 2014 con 23,319 unidades reposeídas, un monto de $282,181.00.
Le siguen el año 2010 con 21,777 ($247,7514.00) y el 2009 con 21,732 ($282,228) carros reposeídos.
Para Gilberto Arvelo, mejor conocido como Doctor Shoper, el hecho de que en el 2015 sobre 20 mil boricuas tuvieron que entregar el carro o que el banco los dejó a pie es el vivo reflejo de la precaria situación económica que vive el país.
“La gente se está quedando sin dinero, porque pierden el trabajo o porque le bajan horas; y el carro es uno de los pagos que se sacrifica cuando tienes otros gastos, como casa, comida, colegio. Por eso los lotes de los dealers están llenos de carros usados reposeídos”, declaró Arvelo.
Añadió que la migración es otro factor que fomenta el alza en las reposesiones, al igual que el hecho de que muchos concesionarios y bancos aprueban vehículos a personas que saben que no pueden pagarlos.
Incluso “les extienden los pagarés por más de seis años con tal de que el banco les apruebe el préstamo del carro”, afirma.
“Nueve de cada diez de los que compran un carro firman el contrato en blanco sin saber cuánto pagarán y por cuánto tiempo. Después, cuando les llega la libreta con un pago de $700, se dan cuenta de que tienen un pago de Mercedes y andan en un Mitsubishi y terminan devolviéndolo a los tres meses”, tercia Arvelo.


