Columna de Yolanda Rosaly: ¡La culpa sí la tiene Fatmagül!
De pronto, alguien tuvo una gran idea: probar con las llamadas teleseries en sustitución del género tradicional de las telenovelas. ¡Y funcionó! Tal y como ha…
Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly
De pronto, alguien tuvo una gran idea: probar con las llamadas teleseries en sustitución del género tradicional de las telenovelas. ¡Y funcionó! Tal y como ha ocurrido en decenas de mercados alrededor del mundo, los programadores de los canales de televisión (con base aquí o en Estados Unidos) entendieron que había que evolucionar, refrescar la pantalla y ofrecerle al televidente nuevas alternativas.
Dicho sea de paso, en realidad la norma siempre ha sido que aquellos proyectos que lleven un tiempo razonable al aire sean reestructurados en busca de aumentar su penetración en el público. Y, más aún, eso ocurre y seguirá pasando, pues nos encontramos en un momento en que la televisión compite de tú a tú con otros modos de entretenimiento (computadores, tablets, teléfonos, etc.), lo que hace urgente tomar cartas en el asunto.
De esta forma, llegó Fatmagül (por partida doble, por WAPA y Telemundo), Celia (Telemundo) y El hotel de los secretos (Univisión P. R.). Sin dudas, producciones espectaculares que han tenido una amplia aceptación por parte de los televidentes. Claro, no tan solo se trata de un género melodramático diferente, sino de un libreto extraordinario, nada predecible, en el que cada capítulo cuenta situaciones relevantes y con una fotografía y elementos de producción de primer orden.
Sobre Fatmagül y Celia ya han escuchado bastante en cuanto a su origen, historia, filmación, etc. Pero no así sobre El hotel de los secretos que es una adaptación, prácticamente exacta, de una espectacular teleserie española llamada Gran hotel. Cuando lo supe, unas semanas antes del estreno aquí de El hotel de los secretos, quise ver la original por aquello de luego poder comparar. Y les aseguro que la producción mexicana es igualmente exquisita. Una verdadera joya. Lo único que debo señalar es que debieron transmitir dos horas diarias como han hecho con Fatmagül y Celia, y lo que ha sido perfectamente consumido por los televidentes boricuas.
Debo comentar que las teleseries (que se distinguen de las telenovelas por ser de más corta duración) tampoco es un género nuevo, pero aquellos que se dedican a producirlas para exportarlas las tenían un tanto olvidadas. Y, como debe ser, las retomaron pero evolucionando en sus historias, estructura, diálogos, etc., a tono con los gustos de las nuevas generaciones sin olvidar a las que precedieron a estas.
¡Así las cosas, la culpa sí la tiene Fatmagül! Pues con ella los televidentes han despertado su gusto por este género que estoy segura seguiremos viendo más frecuentemente.
Por otro lado, no tan solo era hora de evolucionar con los géneros melodramáticos, sino con otros, como, por ejemplo, el programa Entre nosotras de WAPA. De verdad, no entiendo el aspaviento tras la salida de Linette Torres y Wanda Saiz. Esto de refrescar los conceptos que están al aire es algo que ha ocurrido siempre y que es vital para mantener cautiva a la audiencia.
Sí, señores, porque la industria de la televisión es un negocio con fines de lucro, como cualquiera otro. Sin dudas, es importante tratar de complacer a la mayoría de los televidentes y ofrecerle taller al talento puertorriqueño. Pero, a la hora de programar, su prioridad no puede estar en lo antes dicho, sino en lo que dicen las encuestas, la experiencia y el buen juicio de quienes están al frente de decidir lo que entienden les dejará mayores dividendos.
Así las cosas, Linette y Wanda son dos extraordinarias actrices y anfitrionas. Su salida del programa NO tiene nada que ver con su talento y estoy convencida de que tampoco con algún supuesto altercado entre ellas y la productora, Sonia Valentín. Todo este bochinche que han formado me parece más un invento de varios medios por crear un chisme para sacarle ventaja de rating y lectoría, lo que también es válido, aunque cuestionable. Pero, en fin, ese es otro tema…
Entonces, tal y como hemos hecho (y me incluyo) con Fatmagül, Celia y El hotel de los secretos, démosle espacio a ellas y a la gerencia de WAPA a que presenten su nuevo concepto, que solo busca aumentar su sintonía a través de nuevos rostros y segmentos que muy probablemente sean del agrado de sus seguidoras. ¡Éxitos!


