Amárilis Pagán: “No se puede seguir segregando”

Años de activismo en favor de los derechos humanos, los asuntos de las mujeres y de las comunidades LGBTT motivaron a que la cofundadora de Proyecto Matria…

Por Karixia Ortiz Serrano

20 dic 2015, 11:00 pm 5 min de lectura

Años de activismo en favor de los derechos humanos, los asuntos de las mujeres y de las comunidades LGBTT motivaron a que la cofundadora de Proyecto Matria, Amárilis Pagán, asumiera un nuevo reto: la política partidista, al aspirar por un escaño como senadora por acumulación por el Partido del Pueblo Trabajador (PPT). Según explicó a Metro, la motivación surgió de la falta de más participación de mujeres en los puestos que toman las decisiones en el Gobierno.

Pagán, de 47 años y oriunda de Aibonito, quiere aportar las ideas que han formado parte de su trabajo durante más de 20 años: atender e incluir a sectores que no siempre son los protagonistas de la discusión política en la isla.

Se autodenomina feminista, escritora, pintora, abogada y madre. No oculta sus identidades. “Eso incluye el hecho de que soy parte de las comunidades LGBTT y llevo esa bandera con mucho orgullo”, afirmó quien se encuentra en proceso de radicar su candidatura ante la Comisión Estatal de Elecciones. Se posicionaría como la primera legisladora abiertamente gay.

Aunque representará políticamente al PPT, apoya la independencia para Puerto Rico. Igualmente cree que la equidad es la pieza fundamental para atender los asuntos de crisis económica y se identifica “liberal” en cuanto a los temas relacionados con la legalización de la marihuana.   

¿Cómo observa los trabajos que se desarrollan en la Legislatura?

—Me parece que es terrible que en un país en el que se supone tenemos separación de Iglesia y Estado, en un país en el que tenemos una carta de derechos que habla de la dignidad de todo ser humano y de la igualdad ante la ley, cuando llega  el momento de tomar decisiones para garantizar en la práctica lo que son los derechos humanos de las personas, tengamos que ir a negociar derechos con legisladoras y legisladores que abiertamente tienen alianzas con grupos religiosos fundamentalistas, que tienen intereses económicos o personales que van en contra de esos derechos humanos y que se convierten en cierta medida en un estorbo para el avance como sociedad en general.

¿Cree que los partidos de la mayoría atentan con los proyectos de ley que promueven la ganancia de derechos humanos?

—-La experiencia en los pasados años nos han demostrado eso. En el caso del Partido Nuevo Progresista, hemos visto cómo sus candidatos y candidatas abiertamente, tan temprano como esta semana pasada, se retratan con líderes religiosos que han atacado a las comunidades LGBT o los derechos de las mujeres, y hemos visto también cómo le han votado en contra a proyectos, no solamente de mujeres y de las comunidades LGBT, sino otros proyectos de derechos humanos que han llegado a la Legislatura. En el caso del Partido Popular Democrático, podemos tener un sector de compañeros y compañeras, que yo admiro y respeto, que pueden estar a favor de los derechos humanos, pero que, en la práctica, al interior de la Legislatura se encuentran con la pared de otros legisladores y legisladoras de su propio partido que sabotean y detienen esos procesos de avance.

La política partidista tiende a recurrir a aspectos personalistas para atacar a los contrincantes. ¿Cómo manejará ese tipo de estrategias que podrían impulsar
otros candidatos?

—Creo que quizás una de las que más desincentivan la participación de las mujeres en la política son los ataques personales, y es algo de lo que estoy bien consciente porque, además del hecho de haber estado en el activismo de derechos humanos ya por tantos años, me he expuesto a eso. En cierta medida, tengo que decir: “Qué bueno que lo viví”, porque desarrollé las destrezas mentales y emocionales para enfrentar eso y para aprender a darle el lugar que tienen dentro de la vida de cada persona.

¿Qué proyectos específicos desea impulsar? ¿Cómo los enfrentaría y defendería en el
hemiciclo?

—Me parece que, por ejemplo, el tema de la plenitud ciudadana de las comunidades LGBT tiene que ser un tema prioritario. Todavía, por ejemplo, tenemos un Código Civil que no se ha enmendado para reconocer el matrimonio por parejas del mismo sexo. Se reconoció por una decisión del Tribunal Supremo, pero nuestro Código Civil no se ha atemperado. Tenemos un proyecto de ley pendiente para permitir la adopción por parte de parejas del mismo sexo, que probablemente no se apruebe en este cuatrienio, así que tendrá que asentarse en la agenda del próximo. Además, tenemos personas de la comunidad trans que todavía carecen de acceso a los servicios médicos que necesitan para tener vida digna. En cuanto a las mujeres, entiendo que debe haber una agenda de desarrollo económico con perspectiva de género. Y eso quiere decir que, cuando el país piensa en sus medidas económicas, debe tener en cuenta el perfil de las mujeres que vivimos en este país. Me gustaría trabajar la salud como derecho humano, la educación y el acceso a la vivienda.

Tanto en Cámara como en Senado existe la Comisión de la Mujer. ¿Cree que los proyectos que se impulsan desde esa comisión son obstaculizados porque pueden no ser considerados prioritarios, especialmente en momentos de crisis económica?

—Sí. Hay gente que tiende a segregar el tema de las mujeres del resto de los temas sociales. Eso inclusive es un reto para mi candidatura, porque yo no quiero que la gente piense que solamente voy a trabajar temas de mujeres. Eso es una gran trampa, porque toda la gestión legislativa de derechos humanos que una pueda hacer, como quien dice, se anula. El tema de las mujeres hay que aprender a verlo integrado a todos los otros temas de discusión pública, económica y social. Ya eso no se puede seguir segregando.

¿Cómo quiere que los electores la vean?

-“Yo lo que quisiera es que la gente entienda que en mi caso la decisión de aspirar a un puesto político no tiene otra motivación que adelantar una agenda de Derechos Humanos para todas y todos en el país. Lo veo como una extensión de un trabajo que he hecho siempre. Visto de esa manera,  lo que esperaría de las electoras y electores es que si tienen preguntas si tienen propuestas que hacer se sientan en la total libertad de hacérmelas llegar y de comunicarse conmigo porque eso es lo que he hecho en los últimos años: identificar necesidades, hacer e impulsar propuestas”.