Columna de Armando Valdés: Acción sin dilación

Desde septiembre del año pasado he escrito varias columnas para este medio sobre la reestructuración de la Autoridad de Energía Eléctrica. Ahora estamos en las…

Por Armando Valdés @armandovaldes

26 nov 2015, 11:00 pm 3 min de lectura
Columna de Armando Valdés: Acción sin dilación

Desde septiembre del año pasado he escrito varias columnas para este medio sobre la reestructuración de la Autoridad de Energía Eléctrica. Ahora estamos en las postrimerías de ese proceso. La sesión extraordinaria de la Asamblea Legislativa que se espera sea citada por el gobernador Alejandro García Padilla será dedicada a la discusión del proyecto de ley que hará posible la transformación de la corporación pública y la renegociación de la deuda con sus acreedores.

No actuar sobre ese proyecto sería tirar a pérdida todo el trabajo realizado y los logros alcanzados. A saber, el equipo de reestructuración, liderado por la consultora Lisa Donahue y el actual director ejecutivo Javier Quintana, han convenido con un grupo significativo de bonistas la condonación de más de 15 % del principal que la Autoridad tomó a préstamo en el pasado.

A cambio de las concesiones echas por los acreedores, estos esperan que la Legislatura actúe para enmendar la ley orgánica de la corporación. Solicitan que se modifique la composición de la junta de gobierno para despolitizarla, que se establezca un nuevo mecanismo para garantizar el pago de la deuda y otros cambios estructurales. Para los bonistas, estos elementos serán una garantía de que no se regresará al patrón gerencial irresponsable que llevó a la Autoridad hasta el borde del abismo y que los obligó a ellos a asumir pérdidas en sus inversiones. Para el país, representará una paso adelante en el camino hacia atender la crisis fiscal mayor, evitará un aumento que se ha estimado en tanto como 11 centavos por kW/h, solventará la corporación y, por primera vez en muchos años, nos permitirá tener un servicio eléctrico costo-efectivo y con un precio estable.

Es por ello que la Legislatura debe actuar sin dilación y no desperdiciar esta oportunidad para encaminar la recuperación.  

Finalmente, estando ya en esta etapa, me parece correcto repasar algunas de las expectativas sobre el proceso de reestructuración que plasmé en estas páginas a través del pasado año y medio.

Vida o muerte, 12 de septiembre de 2014

“La tarea de reestructurar las operaciones, finanzas y deuda de la atribulada compañía pública obran en beneficio de la propia corporación. Sin duda, habrá sacrificios y, como en toda gestión similar, ganadores y perdedores. Pero, al final del día, el curso actual de la AEE la había llevado a la insolvencia total y era muy posible prever su liquidación si algo no cambiaba en sus entrañas. Una reestructuración exitosa, como en el caso de múltiples compañías privadas, puede resultar, en el mediano y largo plazo, en un ente corporativo más sólido, saludable y rentable”.

Por acabarse el secuestro, 5 de junio de 2015

“La gente pide a gritos el que se estabilice la tarifa del servicio eléctrico. Las fluctuaciones repentinas en el precio de la luz son el resultado de un sistema anticuado de generación que depende desmedidamente del petróleo. Un cambio profundo provocará la modernización de algunas plantas y la sustitución de otras para así incluir nuevas fuentes de energía en el sistema. Y, en la medida en que se diversifique, se protegerá al consumidor del riesgo de variaciones en el precio del servicio”.

Esclavos, 19 de junio de 2015

“Esa condición de insolvencia —fracaso que venía cuajándose desde hace varias décadas— nos haría esclavos de apagones y aumentos desmedidos en las tarifas. La corporación tampoco tendría los recursos para modernizar sus plantas y reducir costos a largo plazo, perpetuando así nuestra condición de sumisión. En cambio, un proceso ordenado le permite a la Autoridad, y a otras corporaciones, reestructurar sus deudas, liberando así recursos que se podrán dedicar a modernizar la infraestructura, estabilizar la tarifa y romper las cadenas de la servidumbre”.