Columna de Yolanda Rosaly: ¿A las puertas del fin de la televisión?

¡Ay, Virgen Santa! Me pregunto si desaparecerá la televisión como aún la conocemos hoy. Vengo haciéndome esa pregunta desde hace muchos años, pues todos los…

Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly

28 oct 2015, 11:00 pm 3 min de lectura
Columna de Yolanda Rosaly: ¿A las puertas del fin de la televisión?

¡Ay, Virgen Santa! Me pregunto si desaparecerá la televisión como aún la conocemos hoy. Vengo haciéndome esa pregunta desde hace muchos años, pues todos los días escucho comentarios sobre una u otra forma nueva de ver programas, series, películas y otros géneros de entretenimiento televisivo sin tener que recurrir directamente a un aparato tradicional para estos efectos.

Pero vamos por partes, pues este asunto incluye no tan solo lo referente a disfrutar de todo aquello que tradicionalmente vemos en un televisor, sino las formas en que ese contenido puede transmitirse en cualquiera que sea el aparato que escojamos.

Primero, eso de andar atado a un sistema de cable televisión pagado mensualmente ya no es la única opción. De hecho, han aparecido otras ofertas que, por menos de $20 (una sola compra y que venden hasta en las farmacias), se adquiere un dispositivo que nos permite ver los canales locales junto a otros adicionales y muy populares. ¡Una maravilla!

Por otro lado, están los servicios externos que nos brindan la oportunidad de ver series de recién estreno y muchas otras de hasta dos y tres décadas (o más) atrás.

Como si fuera poco, me acabo de enterar que existe una aplicación que, por $20 al mes, brinda la oportunidad de ver un montón de canales, en inglés y español, muchos de ellos no incluidos en ninguna oferta de cable. Igualmente ofrece la opción de ver programas transmitidos varios días antes sin necesidad de programar grabadora alguna. Y todo esto lo puede disfrutar en el teléfono o conectarlo al televisor usándolo como monitor. ¡Otro éxito!

Así las cosas, confieso que la televisión ha sido parte de mi vida y que es parte esencial de mis formas de entretenimiento. Por esto me impacta cada vez que, por ejemplo, veo a mi ahijada de 12 años de edad vivir feliz y contenta sin televisión. Ella asegura e insiste en que “todo lo que me interesa lo veo en la computadora, en el iPad de mami o en el celular”, a través de los portales cibernéticos y las apps.  Y créanme, que está enterada de absolutamente todo lo que ocurre en el mundo y sin la necesidad de prender un televisor ni una radio.

Entonces, ¿desaparecerá la televisión? En honor a la verdad, entiendo que siempre existirá mientras haya productos que necesiten y quieran anunciarse. De hecho, esta es la esencia de su existencia, pues la televisión es un negocio como otro cualquiera. Y existen, pues tanto los dueños de productos como las agencias de publicidad están claros de que ningún otro medio suele ser tan eficaz como la llamada pantalla chica.

Sin dudas, la empresa televisiva se ha visto afectada por la crisis económica que nos arropa y que ha llevado a los clientes a recortar sus presupuestos de anuncios. Al mismo tiempo, han surgido otras formas de exposición masiva, pero, sin dudas, todavía ninguna rinde los frutos que produce un anuncio en la televisión.

Mientras, yo insisto en que no hay nada que sustituya el confort y el placer de, ya sea en un sofá, una butaca o en la cama, ver noticias, programas, películas, novelas, lo que sea, a través de una pantalla de televisión. Bien por los adelantos, pero… ¡que viva la tradición!

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