Presa y sin hija por culpa de su pareja

La condena de reclusión que carga Laura (nombre ficticio) le pesa a ella y de forma indirecta también a su hija, quien se encuentra en un hogar de desconocidos…

Por Juan Carlos Melo @melodicespr

18 oct 2015, 11:00 pm 2 min de lectura

La condena de reclusión que carga Laura (nombre ficticio) le pesa a ella y de forma indirecta también a su hija, quien se encuentra en un hogar de desconocidos supervisados por el Departamento de la Familia.

Laura, quien al momento del allanamiento en su casa desconocía que en su vientre crecía la criatura, asegura que, cuando salga a la libre comunidad, llevará una vida mejor que le permita lograr la custodia de su infante, que hoy tiene dos años y seis meses.

“El no poder estar con mi hija es lo que más sufro, y siento que ella también. Cuando la veo cada dos semanas, siempre me quiero quedar con ella”, cuenta Laura, quien está consciente de que el proceso de recuperarla le puede tomar meses e incluso varios años.

La joven madre, quien lleva cuatro meses en el Campamento Santiago en Juana Díaz, llegó allí procedente de una institución juvenil en la que durmió por espacio de 19 meses por faltas relacionadas con la venta y distribución de drogas.

El recuerdo de cómo inició todo  desde que se fue de su casa a los 15 años en un acto de rebeldía con un vendedor de drogas hasta que tiempo después un grupo de policías irrumpió en su residencia en Arroyo aún subsisten en su mente cual si fuera un tatuaje en un área visible de su cuerpo.

“Cuando pasó eso, yo estaba embarazada, pero no lo sabía. Tenía como mes y medio. Ellos entraron y nos tiraron al piso. Chequearon toda la casa, encontraron materiales (drogas, dinero y parafernalia), nos arrestaron y nos llevaron al cuartel. Luego, nos dejaron ir y estuvimos yendo a vista hasta que nos dieron una probatoria de dos años”, dijo Laura.

Añadió que entre las restricciones de su probatoria también estaba el alejarse de su pareja.

“Me dijeron que no podía estar con él, pero yo estaba enamorada y seguía yendo a su casa y hasta decidí fugarme con mi hija para Estados Unidos a casa de su tía para evitar que me la quitaran”, dice la joven, posteriormente admitiendo que eso fue una mala decisión, ya que a su regreso fue ingresada a una institución juvenil, y la niña quedó bajo la tutela de Familia.

Su pareja, dice, corrió mejor suerte, ya que solo cumplió un mes de prisión y hoy está libre bajo supervisión electrónica.

Admite que, aunque todavía siente afecto por el padre de su hija, no volvería con él porque la golpeaba.

Laura es una de cuatro hermanos cuyo padre los abandonó desde que ella tenía dos años. Cuenta que tan pronto salga seguirá estudiando para convertirse en maestra de inglés y poder ofrecerle un mejor futuro a su hija para cuando se la devuelvan.

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