Columna de Yolanda Rosaly: Un “gigante” irrepetible
De Don Francisco se ha dicho de todo. Aunque, en realidad, no más de lo que se dice de todo aquel que vive en medio de la vorágine del mundo del espectáculo…
Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly
De Don Francisco se ha dicho de todo. Aunque, en realidad, no más de lo que se dice de todo aquel que vive en medio de la vorágine del mundo del espectáculo. No obstante, su retiro de la televisión, el que se producirá el próximo sábado en un programa especial que se transmitirá en vivo desde los estudios centrales de la cadena Univisión en Miami, no puede tomarse como poca cosa.
Este señor no tan solo puede tener el récord de ser el conductor que más años lleva al aire consecutivamente en un programa en Estados Unidos y otro en Chile, sino que probablemente es el único que, aparte, ha sido gestor y productor de cada uno de los segmentos e ideas que han salido al aire.
Sí, así como lo lee. Durante los pasados 53 años Don Francisco no tan solo ha sido un animador que ha sabido ganarse al público con su proyección y ocurrencias, sino que todo, absolutamente todo, lo que se incluye en sus programas pasa por sus manos y no se proyecta sin recibir su aprobación final. Es más, gran parte de todos los segmentos que incluyen juegos, concursos, entrevistas, etc., son de su autoría.
Don Francisco participa en las reuniones de producción delineando o dándole el visto bueno a todo, desde la concepción hasta el más mínimo detalle. Igualmente, tiene absoluta injerencia sobre la selección de los talentos que participan en su programa. Entonces, nada es al azar.
Tuve el honor de entrevistarlo muchas veces. De hecho, varios de estos reportajes pude realizarlos hasta en su apartamento en Miami cuando eso de tener relacionistas profesionales no existía; cuando con tan solo una llamada al teléfono de sus hogares (y, ya luego a sus celulares) bastaba para coordinar el encuentro. Y todo bien. No significaba ningún estrés para el artista. Nada resultaba contraproducente. Todos felices y contentos. Pero eso es harina de otro costal.
Todas las veces que lo entrevisté se mostró igualmente honesto, sin temor alguno de hasta criticar a la empresa para la que trabajaba. También me recibió en su camerino, sin esperas ni prepotencia como tantos y tantos otros… ¿He dicho nombre yo? Su transparencia y simplicidad para contar su vida, experiencias, anécdotas, planes, etc., son únicas.
Muchas veces le pregunté si contemplaba el retiro y siempre me respondió lo mismo: “No, es algo en lo que no pienso”. “¿Y no se cansa de viajar una, dos, tres veces al mes de Chile a Miami para delinear y grabar varios programas y regresar a Chile para lo mismo?”, le cuestionaba siempre pues, de solo pensarlo, me parecía agotador. “No, eso no me cansa. Me cansa estar sin hacer esto, lo que me gusta”, me contestaba una y otra vez.
También en ocasiones pude acompañarlo mientras realizaba sus Cámaras viajeras. En fin, bastante información acumulada como para afirmar que se trata de un comunicador especial, único. Sin temor a equivocarme, no habrá quien le llene los zapatos.
Así las cosas, ¿qué va a pasar los sábados? Al principio será difícil. Un hábito de tantas décadas no se rompe de la noche a la mañana. Eventualmente vendrá otro proyecto que podrá ganarse a la audiencia y llenar las expectativas de rating y económicas de la televisora. Siempre pasa y así debe ser. Pero la esencia de Don Francisco es irrepetible. No habrá otro “gigante”.


