Columna de Padre Orlando Lugo: El House of Cards fatulo
Frank Underwood es un político embustero, traquetero y chanchullero. Este personaje ficticio, protagonista de la versión americana de House of Cards, encarna…
Por Padre Orlando Lugo Pérez @PadreOLugo
Frank Underwood es un político embustero, traquetero y chanchullero. Este personaje ficticio, protagonista de la versión americana de House of Cards, encarna al político que manipula las “justas” estructuras democráticas del Gobierno de EE. UU. con maniobras oscuras, pero políticamente eficaces. Lo tiene claro: para ser poderoso no hace falta tener valores, ni siquiera buenos deseos; lo único necesario es la maña, el dinero y la influencia de los poderosos. Lo curioso es que, aunque nada aparenta incomodarle, el influyente demócrata de Netflix solo teme a una cosa: a la verdad.
Decir la verdad es lo único que destrona al poderoso que intenta mover sus cartas políticas sin conciencia ética y a espaldas del soberano. El filósofo ateo alemán Arthur Schopenhauer decía: “La verdad atraviesa tres fases: primero, es ridiculizada; segundo, recibe violenta oposición; tercero, es aceptada como algo evidente”. Por más que Underwood peleó contra la verdad, y al principio hasta la ridiculizó, al final esta se manifestó como evidencia aplastante. ¡Nadie puede pelear en contra de la verdad!
Pero existen políticos que no aprenden la lección. El próximo 4 de septiembre algunos reciben en Puerto Rico a la exsecretaria de Estado de EE. UU., Hillary Clinton, actual precandidata a la presidencia por el noble partido de Underwood. En un principio, su figura me atrajo mucho la atención. Pero todo se desinfló cuando comencé a conocer la verdad debajo de sus cartas.
Clinton es investigada por posiblemente haber violado la ley federal al usar su dirección de correo electrónico personal para toda su correspondencia cuando era secretaria de Estado, reportó el New York Times, poniendo en peligro la seguridad nacional norteamericana. Además, ha sido la principal defensora de la organización “sin fines de lucro” Planned Parenthood, que ha estado bajo fuego luego de que periodistas infiltrados afiliados al Center for Medical Progress de California grabaran a algunos de sus principales gerenciales traficando con órganos de niños abortados de hasta 20 semanas, incluso sin el consentimiento de sus madres. Planned Parenthood financia la campaña política de Clinton.
Clinton aparenta violar la ley, al igual que Underwood, y nadie dice nada. Viene a la isla a jugar un House of Cards fatulo, llenando a los boricuas de promesas y a sus bolsillos de dinero. No necesitamos más ese tipo de política. Diremos la verdad cueste lo que cueste.


