Columna de Dennise Pérez: Que siempre sea julio

La gente suele desear que todo el año sea Navidad. Yo suelo desear que todo el año sea Navidad…. Y julio.

Por Dennise Y. Pérez @denniseypr

28 jul 2015, 11:00 pm 4 min de lectura

La gente suele desear que todo el año sea Navidad. Yo suelo desear que todo el año sea Navidad…. Y julio.

Y la Navidad de reciente cuña, porque soy de las que se ponen sensibles y llorosas en esa época. Solo que la inesperada maternidad me ha despertado sensaciones que nunca sospeché y ahora mismo estoy en pleno verano y pensando en Santa. La razón verdadera por la que amo esos meses no tiene que ver ni con playa ni con lechón.  Es sencilla: no hay tapón.

No hay un estimado cierto sobre el número de autos que hay en Puerto Rico en comparación con el número de personas. He pedido ese número muchas veces y siempre me dan la vuelta. Yo pienso que hay más carros que gente. Me pudiera equivocar, pero si salgo a la calle en cualquier otro mes del año, agosto, por decir uno, la realidad me da en la cara.

Vivo en un lugar en el que tengo que tomar la Avenida 65 de Infantería para moverme. Y si quiero un atajo, el más inteligente es la Avenida Campo Rico. Para salir nada más y nada menos que a la Baldorioty. ¡Tarán! ¿Ya me entienden?

Y entre los tapones, los Indiana Jones isleños y los hoyos, mis travesías en auto son verdaderas pesadillas peliculescas. Viviendo en San Juan a veces tengo que salir hora y media antes de mi casa para llegar a… sí, a San Juan. Es absurdo. Por eso llegan los recesos de clases y yo veo a Dios en cada rostro.

Primero, como no duermo  muy bien, no soy muy mañanera. Me cuesta encender el cuerpo y el cerebro a horas inhumanas. Quizás con una sonadita de alarma ya mi cuerpo empieza a inquietarse, y si me requedo en la cama, de seguro el teléfono sonará. Me puedo poner de pie después de meterle cinco veces al snooze y de necesitar cables de jumpear.

Y con todo ese cuerpo que me toca levantar, le siguen las tareas de trabajo y de la casa para ya con la moña pará montarme en el carro a coger tapón. No es fácil coger tapón y ser feliz. Y yo lo he intentado hasta con música. Yo más, que me tengo que montar a escuchar noticias obliga’o. Así que intercalo mi trayecto con lo mala que está la economía, lo malo que está el tránsito y lo peor que se está poniendo la sequía.

Pero de repente en diciembre y en julio las malas noticias las veo distintas porque me levanto más tardecito, voy más rapidito en la carretera y cojo menos luces. De repente Janet Pérez Brito me canta que tiene un gozo en el alma y yo acá termino “grande!” y los acertijos de José Nogueras, digo, los spots de José Nogueras, me parecen hasta positivos.

Nunca le he encontrado mucha lógica a eso de que no hay tapón porque no hay clases. Porque en el mundo en el que me crié mis papás salían igual a trabajar, tuviera o no clases. A menos que mucha, mucha gente, solo salga a llevar a los nenes a la escuela y después regrese a ver novelas, no le veo la lógica a esa súbita tregua vehicular.

Hace unos meses me vi en la disyuntiva de decidir en qué colegio matricularía a mi hijo. Porque entre que soy una primeriza de 40 y que no estoy tan acostumbrada a este tema “escuela” de tiempos modernos, estaba en una verdadera encrucijada. Hice planes para grandes escuelas o buenísimas escuelas, todas algo distantes de mi casa. Hasta que un día mi hermana mayor, toda una experta en niños, disciplina y manejo del tiempo, me dijo: “el mejor colegio es que el está cerca de tu casa”. Jum. Palabras con luz. Le hice caso y ahí lo matriculé.

Estos tapones son una infamia. Vivir en ellos y ser su esclavo no es vida. Si usted se pone de malhumor, imagínese su hijo, si tiene. Los hijos también tienen humor y si encima por el tráfico tienen que terminar de vestirse, peinarse y desayunar en el carro, qué es eso, cualquier cosa menos vida.

He concluido sin estudios científicos que la gente es más feliz en diciembre y en julio. Gritan menos. No tocan bocina. La piel les brilla, el pelo les crece… Todos los beneficios del sexo con tan solo no tener tapón. Yo quiero que siempre sea julio.