Columna de Rafael Morales: Todos quieren saber cuándo nos casamos

¿Se casan? ¿Cuándo se casan? ¡Esa boda no me la pierdo!

Por Rafael Morales @RafaelMoralesPR

29 jun 2015, 11:00 pm 3 min de lectura

¿Se casan? ¿Cuándo se casan? ¡Esa boda no me la pierdo!

No pasó mucho tiempo desde que el viernes pasado se anunció el histórico dictamen del Tribunal Supremo de Estados Unidos cuando los mensajes comenzaron a llegar a mi teléfono y redes sociales.

La decisión del Supremo, que legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo en todos lo estados y Puerto Rico, se produjo mientras me encontraba –junto a mi compañero– en medio de un viaje en carro de considerable extensión. Por ende, los momentos previos y posteriores al anuncio lo vivimos en el auto. Media hora antes de las 10 de la mañana comencé a leer tuits, posts en facebook y páginas de noticias como preámbulo al momento que se acercaba.

Claro está, nadie sabía si en efecto el máximo foro judicial expresaría ese día la decisión más esperada por millones de personas. Eso añadía más ansiedad a la espera.

Finalmente, pocos minutos después de las 10:00 todo cambió. El Tribunal Supremo de Estados Unidos, en votación 5-4, determinó que prohibir que personas del mismo sexo contraigan matrimonio es inconstitucional. El matrimonio igualitario se extendió a todos los Estados Unidos, y a Puerto Rico.

Pasaron varios segundos antes de confirmar lo que estábamos leyendo en el teléfono. Luego vinieron las lágrimas, las sonrisas y una sensación extraña, de esas que se sienten cuando recibes algo que has deseado por mucho tiempo y finalmente se materializa. En este caso, se trató de un hecho que tendrá un enorme impacto en mi vida, la de mi pareja, y la de muchos más.

Muchos pensamientos corrieron por mi mente mientras continuábamos nuestro camino. Recordé que siendo más joven, creía que nunca me casaría. Primero, porque no sabía si alguna vez conocería a una persona con la que querría pasar el resto de mi vida. Y segundo, si la conocía, nos veríamos obligados a vivir sin los derechos y las protecciones que disfrutan las parejas heterosexuales.

Soy muy afortunado. Y bendecido. En varios días mi compañero y yo celebraremos 14 años de amor y fidelidad. Han sido 14 años en los que hemos compartido momentos felices, momentos tristes y hemos crecido como seres humanos.

Hemos aprendido a vivir al máximo, a pesar de saber que hay quienes piensan que nuestras relación es inmoral y contraria al bienestar de la sociedad. Hemos conocido la aceptación incondicional, la aceptación a medias y el rechazo.

En par de semanas, las parejas del mismo sexo que viven en Puerto Rico tendrán la opción de contraer matrimonio y legalizar su unión. Atrás quedarán tantas injusticias y obstáculos sufridos por infinidad de parejas víctimas de un estado que se empeñó en darles la espalda.

Seguimos nuestro viaje por carretera. Luego de un buen rato, eché a un lado el teléfono y cambiamos las noticias radiales por música. Mantuvimos prolongados momentos de silencio, en ocasiones tomados de las manos.

Esa mañana habíamos salido de nuestro hogar como ciudadanos de segunda categoría. Sería la última vez.

Para contestar las preguntas iniciales, ¡por supuesto que nos casamos!