Columna de Juan Carlos Pedreira: Smartphone en mano con IVU agrandado
En solo 23 días los puertorriqueños vivirán una nueva realidad económica con el debut de un nuevo impuesto a las ventas de 11.5 %.
Por Juan Carlos Pedreira @juancpedreira
En solo 23 días los puertorriqueños vivirán una nueva realidad económica con el debut de un nuevo impuesto a las ventas de 11.5 %.
Solamente han sido nueve años viviendo bajo una estructura de sales tax; sin embargo, la tecnología a nuestro alrededor ha avanzado grandemente. En el 2006, YouTube apenas tenía un año. Twitter era un bebé de meses. El iPhone no existía. Facebook estaba limitado solamente a estudiantes de escuelas y universidades. Las ventas online en Estados Unidos apenas alcanzaban los $107 mil millones.
Puerto Rico ha cambiado mucho en estos nueve años. Un mar de degradaciones, desaparición de capital, multiples impuestos y una masiva emigración no ha impedido que la tecnología siga su curso. Una vigorosa industria de telecomunicaciones en la isla ha sido la responsable hacer más accesible la Internet. No importa la edad o situación socioeconómica, el 59 % de los adultos en Puerto Rico son dueños de un smartphone. Esto ha abierto un mundo de información y aplicaciones con profundas implicaciones a nuestra economía. Ciertamente todo esto ha provocado cambios en la manera que las personas se entertienen y se informan, lo que al mismo tiempo ha provocado una migración de medios tradicionales a digitales.
En esta pasada década, muchos puertorriqueños tambien aprendieron a manejar dinero y compras por Internet. Ese miedo a que “me roben los datos”, pasó a un segundo plano con mejores medidas de seguridad, plataformas y apps más sencillas y simplemente un consumidor más sofisticado en el manejo de la tecnología.
Con este trasfondo, el Gobierno se embarca en otra encomienda de recoger más dinero para poder sobrevivir. Sin embargo, la tecnología será la barrera más grande para alcanzar la meta de recaudos. Ciudadanos recurrirán a sus smartphones, tabletas y computadoras para estirar su dinero. Y el Gobierno no podrá hacer nada. Cero.
En este mismo periodo de nueve años, con una indefinida recession económica, el consumidor boricua ha tenido que inventárselas para hacer que el dinero rinda. Para eso ha recurrido a cupones y ofertas vía email. En los pasados 12 meses, su uso ha aumentado 30 %, con más de 739,201 usuarios según datos de la firma Nielsen/Scarborough. En el renglón de online shopping, unos 1.1 millones puertorriqueños hizo algún tipo de compra por Internet en el pasado año —lo que representa el 39.2 % de la población—, gastando en promedio unos $220 por transacción.
Con la llegada del IVU agrandado, veremos un aumento en el uso de apps de descuento como Cuponeando o servicios como RedLaser o RetailMeNot para comparar precios y conseguir cupones.
Sin duda, eBay y Amazon tendrán crecimientos de venta significativos desde Puerto Rico. Sin embargo, existen más de 100,000 tiendas online que operan desde Estados Unidos a las que potencialmente también van a poder acceder los puertorriqueños para ahorrar dinero. El golpe será mortal para las pymes y los comercios en Puerto Rico. La competencia será desleal. Lamentablemente está escrito en la pared que en los próximos meses el ritmo de cierre de negocios aumentará rápidamente. Una verdadera tragedia para el empresario nativo.
El Congreso de Estados Unidos trabaja desde el 2013 en la aprobación del Marketplace Fairness Act, que permitiría a los estados recolectar impuestos de comercios que no tengan presencia física en ese lugar. Sin embargo, no ha progresado ante diferencias sobre cuál tasa de impuesto aplicar —si la del estado de donde se envió el producto o del estado donde vive el comprador. Mientras esto se dilucida, más de $23 mil millones en impuestos se dejan de capturar. Con esto ocurriendo a nivel federal, la legislatura de Puerto Rico no podrá ponerle garras a ningún proyecto que intenten aprobar de impuestos a las compras por Internet.
La suerte está echada. Los nuevos impuestos los va a repler el consumidor de Puerto Rico utilizando su smartphone, ya sea por medio de aplicaciones, especiales que se entere por las redes sociales o comprando por Internet. En el 2006, al consumidor no le quedó más remedió que someterse al 7 %. Nueve años más tarde, el consumidor boricua cuenta con mejores herramientas para repler el saqueo del poquito dinero que le queda en su bolsillo —su celular.


