Columna de Puerto Rico Bike Project: El amor en tiempos de bicicleta

A través del tiempo y la historia los matrimonios han sido ceremonias con un profundo significado de unión. Los celtas por ejemplo, creen que el matrimonio es…

Por Oscar Sánchez

4 jun 2015, 11:00 pm 2 min de lectura

A través del tiempo y la historia los matrimonios han sido ceremonias con un profundo significado de unión. Los celtas por ejemplo, creen que el matrimonio es la unión de fuerzas y cualidades que se duplican y suplen sus carencias y defectos con el apoyo y aprendizaje del otro. Cada cultura tiene su forma de celebrar en particular y en cada lugar del mundo las bodas se celebran y se entienden de una manera diferente.

Muy particular fue también la unión de Ricardo y Dionelly, dos apasionados por nuestra cultura “Mountainbiker”, quienes decidieron celebrar su boda de la forma más representativa de ellos mismos: corriendo bicicleta.

Es difícil imaginar que estos dos seres no se hubiesen conocido si no fuera corriendo bicicleta.  Ricardo un reconocido ciclo montañista de vieja data que a pasado por todas las disciplinas que el monte puede brindar, desde el DownHill, pasando luego  al Cross Country y actualmente lo vemos más en el  “ALL Mountain” que al final de cuentas es la mezcla de las dos anteriores. Y Dionelly de Juan quien es una experta corredora que cuando miras su bicicleta sabes que no tienes en frente a una amateur sino a una poderosa “mountainbiker”.

Algo particular de esta historia de amor es que nace precisamente en un templo, no como al que quizás usted está acostumbrado o acostumbrada a acudir cada domingo, pero si es un lugar donde también encuentras paz y tranquilidad. El Parque Julio E. Monagas es nuestro templo, nuestro lugar sagrado donde vamos fieles devotos no solo los domingos, si no los lunes, los martes, los jueves o el día que sea a peregrinar por sus rutas, ya sea de día o de noche, siempre sus puertas están abiertas.   Precisamente en este lugar es donde Dionelly y Ricky, o más conocido como “Ricky Thunder Love”, hace ya más de siete años se vieron por primera vez y comenzaron a trazar una misma ruta que en días pasados dio lugar al sagrado vínculo del matrimonio en sus vidas.

La moraleja que les queremos dejar, mis queridos lectores, con esta linda historia, es que así como Dionelly y Ricky Thunder encontraron su camino gracias a una bicicleta, usted quizá pueda recorrer una nueva vida.  Muchos quizá están buscando eso que les falta  en el lugar equivocado.  Ahora bien, si no logramos persuadirle para que desempolve esa bicicleta que tiene en la marquesina, por lo menos los invitamos a que busquen en ustedes mismos ese algo que les guste hacer y comiencen a practicarlo.  Por inercia atraerán a más personas que comparten sus mismos gustos y si aún así no corres con la misma suerte de estos dos y no encuentras el amor de tu vida, les puedo asegurar que sí encontrarán grandiosas amistades.

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