Columna de Rafael Lenín López: Indiferencia

¿Sabe cúantas firmas se recogieron para la campaña ante la Casa Blanca para destituir a Alejandro García Padilla? Sobre 100 mil.

Por Rafael Lenín López @LeninPR

3 jun 2015, 11:00 pm 2 min de lectura
Columna de Rafael Lenín López:  Indiferencia

¿Sabe cúantas firmas se recogieron para la campaña ante la Casa Blanca para destituir a Alejandro García Padilla? Sobre 100 mil.

¿Sabe cúantas firmas se habían recogido hasta la semana pasada para pedir a la Casa Blanca que no le quitaran los fondos a los envejencientes puertorriqueños beneficiarios de Medicare Advantage? Algunas 20 mil.

Qué diferencia tan marcada.

Y es que, precisamente, la indiferencia es un serio problema en nuestro país. Escogemos las batallas más absurdas e inconsecuentes para inyectarle la poca energía que tenemos como pueblo para las causas colectivas.

Y menciono la poca energía que tenemos porque somos un pueblo que no invierte mucho esfuerzo en nuestros problemas comunes. 

Son los problemas individuales los que nos ocupan la atención y por los que gritamos.  Nuestro agite diario, el trabajo, los nenes, el tapón, las deudas, nos dejan pocas energías para preocuparnos por los problemas que ocurren fuera de nuestras respectivas burbujas. Eso es comprensible. Lo que no lo es, es que seleccionemos, para la poca energía que reservamos para los demás, batallas equivocadas.

No podemos ser indiferentes a la pobreza, a la desigualdad económica y a las injusticias sociales. No podemos esperar que tengamos el agua al cuello para gritar. Nuestra atención hacia los problemas del país no puede darse solamente cuando nos toca de cerca, cuando nos suben los impuestos o los costos de los servicios que necesitamos. Nuestra indignación por el pobre funcionamiento del sistema no puede limitarse al tapón vespertino, al hoyo en la carretera o a la aprobación del impuesto de moda.

El agite diario no puede llevarnos a la insensibilidad.

La energía que usemos en los problemas del colectivo, aún siendo a través de un clic en una computadora para endosar una petición —cosa que toma menos de dos minutos—, tiene que ser sabia. La politiquería barata no puede ocupar el poco tiempo que separamos para pensar en el mundo exterior al de nuestra realidad personal.

Hay mucha gente esperando una mayor solidaridad de cada uno de nosotros. No es momento para la indiferencia.