Columna de Padre Orlando Lugo: Cara a cara con Francisco
Ha llegado el momento de la verdad. Durante las primeras semanas del mes de junio, los seis obispos católicos de Puerto Rico rendirán cuentas de sus trabajos…
Por Padre Orlando Lugo Pérez @PadreOLugo
Ha llegado el momento de la verdad. Durante las primeras semanas del mes de junio, los seis obispos católicos de Puerto Rico rendirán cuentas de sus trabajos al papa Francisco cara a cara. Como parte de sus funciones oficiales, la conferencia de obispos boricuas debe visitar al papa cada cinco años. Esto es lo que llamamos intraeclesialmente la visita ad limina apostolorum.
La misma cumple varios propósitos: primero, manifestar y renovar la comunión con el sucesor de Pedro y, la segunda, rendir cuentas ante la curia romana y ante el mismo papa sobre las gestiones de gobierno que cada prelado ha realizado dentro del ámbito de su competencia individual y conjuntamente en las diócesis. ¡Tienen que hablar de todo! De money, administración, evangelización, disciplina, trato a los sacerdotes… ¡y sin tapujos! Este viaje a Roma es obligatorio, como también es imperatorio escuchar las correcciones que les hará el papa con el fin de aplicar nuevas líneas pastorales para la Iglesia católica en Puerto Rico. ¿Qué les dirá? ¿Qué querrá Francisco para Puerto Rico? ¿Qué querrías tú, estimado lector, que le dijera Francisco a los obispos de aquí?
Para conocer el pensar del papa tendremos que esperar a que la Santa Sede publique el mensaje de Francisco a los obispos de Puerto Rico. No obstante, podemos elucubrar intelectualmente sobre lo que necesitamos que se discuta en ese encuentro a la luz de los últimos acontecimientos internacionales, en concreto de la beatificación del arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero.
El nuevo beato era un hombre sencillo, alegre, cercano, inteligente… Sin duda, como dijo el actual arzobispo de San Salvador el día después de la multitudinaria ceremonia religiosa, José Luis Escobar Alas, su figura “nos cuestiona, nos desafía, (y) compromete a los obispos. […] Tenemos este compromiso de ser buenos pastores como él”. Esto aplica “también a los sacerdotes, a todo cristiano, a todos los que tienen responsabilidad en la sociedad, a los políticos y a los funcionarios”.
Francisco las cantará como las ve. Nos exigirá testimonio de sencillez, fraternidad y caridad, especialmente entre los sacerdotes. Pero, sobre todo, pedirá que seamos como monseñor Romero, “capaces de adecuar nuestra voluntad a esa voluntad divina, nuestro pensamiento a ese pensamiento que nos ilumina” para devolverles a los puertorriqueños la confianza en Dios que, algunas veces, nosotros mismos se la hemos quitado con nuestro mal ejemplo. Oremos.


