Columna de Yolanda Rosaly: La verdadera dieta de JGo

Me imagino que se ha fijado en la pérdida de peso que refleja la representante cameral Jenniffer González. La misma es notable y tengo entendido que…

Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly

27 may 2015, 11:00 pm 3 min de lectura

Me imagino que se ha fijado en la pérdida de peso que refleja la representante cameral Jenniffer González. La misma es notable y tengo entendido que próximamente llegará a su primera meta de 100 libras rebajadas. ¡Muy bien! Estoy segura que este proceso debe estar aportando positivamente a su salud, que es lo más importante. El aspecto físico y la autoestima es muy importante también, pero, como todos sabemos, eso de andar “flaca como bacalao” es un asunto de percepción e idiosincrasia.

De hecho, a eso voy… No sé cómo lo ha tomado, pues nunca lo he conversado con ella, pero por años la representante ha sido víctima de comentarios irrespetuosos, de burlas y ofensas (eso que ahora llaman bullying) por estar sobrepeso, según los parámetros médicos y estéticos. Pero estoy segura de que, aunque no lo diga o confiese, no debe haber sido ni agradable ni fácil para ella.

Dicho sea de paso, esto es un asunto del que todo artista, sobre todo las féminas, están siempre pendientes, pues, como dicen muchos, “la imagen lo es todo”. La mayoría de quienes trabajan en la televisión viven pendientes al peso, a mantener uno adecuado a los estándares de belleza del momento, pues entienden que su arraigo con el público depende de dicho elemento, aunque existen sus excepciones, claro está, y sobre todo en estos tiempos que afortunadamente se ha creado espacio para animadoras, actrices (dramáticas y comediantes) con todo tipo de figura.

En fin, a lo que voy: la política no dista mucho de la farándula, pues es un mundo cada vez más televisivo y público gracias a las redes sociales, incluyendo al novedoso Periscope. De esta forma, sus integrantes viven siempre expuestos al juicio del público, que suele ser bastante cruel e injusto.

Así las cosas y de vuelta al tema de la también conocida como JGo, según supe, decidió someterse a un nuevo régimen alimenticio y estilo de vida cuando lo entendió conveniente y cuando estuvo lista para ello, como nos pasa a todos. No tuvo nada que ver con cualquiera de los improperios que animadores, libretistas de radio y televisión han pronunciado en su contra ni con los memes y otros comentarios aparecidos en las redes sociales de quienes parecen nunca haberse mirado en un espejo.

Sencillamente, consciente (y quizás resignada) a que la imagen es importante para muchas cosas, incluyendo aspirar a alguna otra posición de alto rango dentro de la política, determinó bajar de peso de forma saludable, bajo supervisión médica e inclusive descartando la alternativa de una peligrosa intervención quirúrgica que la ayudaría a lograr su meta.

¡Muy bien, Jenniffer! Si esto te hace sentir mejor, adelante. ¡Yo voto por eso! Lo importante para todos es no perder de perspectiva que ni ella ni miles de mujeres en puestos de poder y que se ven expuestas públicamente deben olvidar su esencia y que su mejor aportación al país, a su familia y a ellas mismas es aquella que emana de su inteligencia, sagacidad, honestidad y compromiso. Y, sin que me quede nada por dentro, con toda sinceridad opino que Jenniffer es todo lo antes dicho.

Y nosotros, en vías de seguir evolucionando como seres humanos, debemos ponernos a dieta, pero de los prejuicios —de todo tipo— de esos que nos engordan el alma de veneno y maldad, de los que nos estancan y atrasan como ciudadanos y seres humanos. ¡Vivamos en salud espiritual!