Columna de Rafael Lenín López: Que venga la próxima crisis

Ya tenemos el aumento del IVU aprobado y sin ningún alivio contributivo a la clase media que cacarean tanto los partidos en año electoral.

Por Rafael Lenín López @LeninPR

27 may 2015, 11:00 pm 3 min de lectura
Columna de Rafael Lenín López: Que venga la próxima crisis

Ya tenemos el aumento del IVU aprobado y sin ningún alivio contributivo a la clase media que cacarean tanto los partidos en año electoral.

Finalmente seremos los consumidores, principalmente los asalariados ­—algunos con varios empleos— los que tendremos la responsabilidad de resolver temporeramente la delicada situación fiscal del Gobierno.

Y digo temporeramente porque varias situaciones críticas en otras áreas se avecinan. Ojo con lo que pasa en el tema de la salud.

En medio de la controversia por el IVU y el IVA, se nos ha escapado discutir la problemática que podrían enfrentar en las próximas semanas cientos de miles de envejecientes cuyo cuidado depende de programas tales como Medicare, Medicare Advantage y Medicaid.

El Gobierno federal ha anunciado recortes en los fondos que recibe la isla para Medicare Advantage que se podrían materializar a partir del próximo lunes.  

Una coalición de médicos, sindicatos, hospitales, pacientes y aseguradoras ha comenzado a pautar en los medios de televisión estadounidenses una campaña publicitaria recabando la atención de la clase política en Washington, DC. Las pautas advierten que Puerto Rico ya recibe menos fondos federales que ninguna otra jurisdicción estadounidense para programas de salud pública, a pesar de que aquí se contribuye, igual que en los estados, al Seguro Social y a Medicare.

El comienzo de recortes en fondos federales agravaría el delicado panorama de liquidez del sistema de salud de nuestro país. Se anticipa que los recortes continuarán de aquí al 2017, cuando se dejarán de recibir los fondos del Obamacare.

Estos asuntos parecen muy burocráticos y abstractos. Sin embargo, ayer tuve la experiencia de ver en un rostro el desespero que causa este debate.

Hablé con doña Juanita Irizarry, de 86 años. Ella, natural de Las Marías, vive en un hogar en Bayamón bajo cuido permanente. Tiene que estar ahí no por opción, sino por orden médica ante múltiples padecimientos que incluyen cáncer y enfermedades cardiacas.  Me contaba que hace malabares para pagar el cuido. Lo hace con sus ahorros y con las cositas que ha vendido de su casa. Nunca dependió del Gobierno en su vida productiva. 

“A los viejitos nos tienen en el rincón del olvido… Se creen que nunca van a llegar a viejos”, me dijo ella con lagrimas en los ojos, aún sin conocer los detalles de la discusión que se desarrolla en el Gobierno sobre los programas de los cuales depende para su estabilidad física y emocional.

Esto de vivir en Puerto Rico de crisis en crisis nos debe alarmar.   Nuestras finanzas públicas son cada vez más débiles, las personales son comprometidas cada vez más por el mismo Estado y el Tío Sam está dispuesto a ayudar menos.

Lo peor de todo es que estos episodios de crisis son resueltos con parchos: impuestos, peticiones esporádicas al Gobierno federal, etc. El ruido de los debates momentáneos no ha permitido que se actúe sobre un plan mayor en el que la autosuficiencia —individual y colectiva— sea el norte y en el que se discuta que Puerto Rico tenga opciones de desarrollo económico ante el mundo sin limitaciones políticas.

Trabajemos todos para eso. Sino quedaremos sordos con el ruido y seremos incapaces de atender los problemas reales.