Columna de Yolanda Rosaly: ¿Y cuántos chavos me quedan pa’ janguear?

¡Virgen Santa! Ahora sí que estoy asustá… Desde que comenzó todo este cacareo, es decir, el tema del IVA, IVU, recortes, etc., es la primera vez que veo el…

Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly

20 may 2015, 11:00 pm 2 min de lectura
Columna de Yolanda Rosaly: ¿Y cuántos chavos me quedan pa’ janguear?

¡Virgen Santa! Ahora sí que estoy asustá… Desde que comenzó todo este cacareo, es decir, el tema del IVA, IVU, recortes, etc., es la primera vez que veo el asunto a la vuelta de la esquina. Y, más allá del cantazo al bolsillo y todos los ajustes que traerá en asuntos relacionados a la vida diaria, me preocupa lo que pudiera esperarle a la industria del entretenimiento.

Y voy desde el cine hasta la salida a ver un espectáculo —de cualquier género— hasta ir a comer algo o darse unas cervecitas con los panas, en fin, hablo del jangueo en cualquiera de sus versiones. Estoy segura de que lo anterior quedará reducido a cero o mermará considerablemente, pues no creo que haya espacio para hacer ajustes en otros asuntos de primera necesidad, como la compra, gasolina, medicinas, escuelas, cuidos, entre otros.

Entonces, ¿qué va a pasar con la clase artística? Pues no me queda otra que pensar que veremos más alianzas entre productores y los propios actores, actrices y cantantes, quienes no tendrán más remedio que unirse para que sus proyectos sean costoefectivos. Lo anterior significará, sin remedio, menos remuneración para todos los que laboren en los conciertos, obras, festivales y actividades relacionadas.

Aquella época dorada donde cada fin de semana nos visitaban diversos artistas internacionales para presentar sus espectáculos, sumados a los talentos locales que  hacían lo propio en decenas de obras de teatro, circos y todo tipo de show, quedó en el pasado y parece que nunca volverá. Qué mal.

Así las cosas, entre las muchas cosas que me preocupan sobre esta situación del IVU agrandado se suma la catástrofe que se avecina para una industria a la que he seguido muy de cerca por muchos años y que ha sido la carrera y vida de cientos de puertorriqueños. Los anteriores, así como esta servidora y miles de boricuas más, parece que tendremos que pagar los platos rotos de aquellos que en el pasado se dedicaron a despilfarrar y malgastar el dinero del pueblo.

Y los dejo con esta reflexión que estoy segura muchos entenderán y hasta coincidirán con ella: aunque parezca superficial, sacar tiempo, espacio y presupuesto para el entretenimiento personal y familiar debe ser prioridad. Está comprobado que contar con tiempo para el esparcimiento es necesario para conservar la salud emocional. Cuando tenemos la oportunidad de pasarla bien, nos mejora el humor y aumenta nuestra productividad. 

Entonces, mi llamado es que a la hora de hacer los ajustes en nuestros presupuestos, a la luz de un aumento en los impuestos, continuemos dedicándole una partida a todo aquello que nos divierte. Y, de paso, que esto incluya apoyar a nuestra industria de espectáculos. Hagámoslo por todos nuestros artistas y por nosotros.