Columna de Rafael Lenín López: La radio y sus retos

Estamos a 10 días de que se acabe la celebración del mes de la radio en Puerto Rico. Esta tarde, la Asociación de Radiodifusores entrega los primeros People’s…

Por Rafael Lenín López @LeninPR

20 may 2015, 11:00 pm 4 min de lectura
Columna de Rafael Lenín López: La radio y sus retos

Estamos a 10 días de que se acabe la celebración del mes de la radio en Puerto Rico. Esta tarde, la Asociación de Radiodifusores entrega los primeros People’s Radio Awards en medio de una gran celebración de esta industria.

Yo amo la radio. Me apasiona mucho mi trabajo diario en esta industria y me enorgullece ser uno de cientos de trabajadores que luchan por mantener vigente este importante medio de comunicación.

Mi primer contacto con los medios de comunicación fue en la radio. Tenía 12 años cuando de la mano de mi tía Lensel, que en paz descanse, llegué a la radioemisora WPAB de Ponce pidiendo una oportunidad para “observar”. No era otra cosa que un presentamiento de un preadolescente que recién acababa de tomar un curso de locución radial en otra emisora, WCGB de Juana Díaz. En Ponce, los dueños de la “Red Alerta”, encabezados por el empresario Tuto Giménez, me abrieron la gran puerta a este mundo. Comenzaron por darme “turnitos” como operador técnico, más tarde me fui colando en el aire en programas de discusión, luego me permitieron moderar algunos espacios, me tiraron a la calle como reportero ante necesidades momentáneas de personal y finalmente me hice parte de su equipo de trabajo. En esa “escuela” aprendí lo que es el periodismo incisivo pero respetuoso, de la mano de profesionales como Jorge Almodóvar Capielo, Luis Penchi, Agustín Muñoz, José Rivera Renta y Luis Ángel Torres. Allí aprendí a trabajar con lo que hoy sería una tecnología prehistórica. Vi la transición del cartucho y el reel al mini disc y al instant replay; los de la radio saben de lo que hablo.

Ya en San Juan, a donde llegé para continuar mis estudios universitarios en la UPR, por la relación entre emisoras y la confianza que tuvo en mí su director de noticias, Antonio González Caballero (QEPD), me integré al equipo de WKAQ Radio. Primero fui reportero interno, redactor y luego reportero en la calle. Disfrutaba trabajar aquellos formatos de noticias las 24 horas del día, con locutores como Herminio Quintana, Fernando Pérez González, Joe Bravo, Joe Bruno, Teddy Meléndez, Torres Rosado y otros. Viví en Radio Reloj la transición de las noticias a los talk shows, con la entrada en aquel momento de personalities como Jovet, Ojeda y Silverio.

Fue en el 1999 cuando el productor Héctor Marcano y el radiodifusor Alan Mejías me pidieron que me integrara a un dream team que formaría la cadena Radio Puerto Rico, donde trabajé hasta entrar de lleno al equipo de Noticentro en Wapa TV en el 2000, por una recomendación de Guillermo José Torres, ese increíble caballero que sustituí hace año y medio como ancla de nuestra edición estelar de noticias.

Ya estando en la televisión, laboré para NotiUno moderando un programa sabatino de entrevistas y desde hace ocho años, por el apoyo brindado por el radiodifusor y empresario Eduardo Rivero, formo parte del extraordinario grupo de trabajo de Radio Isla 1320am al frente del espacio matutino Pegaos en la mañana.

Este repaso rápido de lo que ha sido mi vida, hasta ahora, en la radio me lleva un poco a añorar. Y es que cada vez es más notable en la programación informativa de muchas estaciones de radio la gritería, el contenido de poca profundidad, prácticas antiéticas y la espectacularización de la noticia. Todo se traduce en poco respeto a la audiencia, que es la protagonista en nuestra labor.

Es momento de retomar los estilos de la radio de antaño sin dejar de movernos en las corrientes tecnológicas mundiales. La radio debe contratar más periodistas preparados que investiguen y descubran lo que otros no quieren que se sepa, de la misma forma que contratan comentaristas. La radio debe volver a poner de moda el periodismo sobrio, incisivo y respetuoso, sin conflictos éticos donde las pautas publicitarias asumen un rol inadecuado. La radio necesita una fuerza laboral más amplia con pasión por esta industria.  Se trata de empresas sin grandes recursos económicos, pero que producen una enorme satisfacción al momento de ver sus resultados en la ciudadanía.

Los radiodifusores tienen que celebrar hoy una industria que para la mayoría, incluyendo la TV y la prensa escrita, sigue siendo una fuente importante de información. La radio sigue siendo hoy, a pesar de los teléfonos inteligentes y sus apps, nuestras alarmas mañaneras y dictan la discusión colectiva cada día. La radio sigue siendo el medio que no se apaga en momentos de emergencia y que con más inmediatez puede transmitir las noticias sin peligro de interrupciones por problemas de señal.

Como dije antes, vivo orgulloso de pertenecer a la industria de la radio y de trabajar en esta etapa de mi vida en un taller con una gran oferta de profundidad y apertura en el debate público.

Celebremos la radio. Celebremos su existencia en estos tiempos. Vamos a apoyarla y ayudemos a fortalecerla. Felicidades, compañeros de la radio.