Opinión: Carta a la madre que me parió

Hoy escribo estas líneas desde otra perspectiva y te las dedico a ti, la madre que me parió. Me siento extraña escribiéndolas porque creo que la última carta…

Por Dennise Y. Pérez @denniseypr

5 may 2015, 11:00 pm 4 min de lectura

Hoy escribo estas líneas desde otra perspectiva y te las dedico a ti, la madre que me parió.
 Me siento extraña escribiéndolas porque creo que la última carta que te escribí fue cuando era chiquitita, en escuela elemental. No recuerdo el contenido de la carta. Seguramente te decía que te amaba y que eras todo para mí, esas cosas que te dicen en la escuela que le escribas a tu madre y que uno de veras siente en su corazoncito.

Tengo grabado en mi memoria el momento en que leíste la carta. Ese día yo supe que mi mamá era una mujer de carácter bien fuerte porque la leíste, sonreíste y continuaste con los quehaceres del día. Yo no recuerdo una gran muestra de afecto por la carta, pero recuerdo como ahora tu sonrisa. Y eso me bastó.

No soy psicóloga ni sé nada de eso, pero de ahí en adelante creo que yo me hice fuerte. Me permití ser amorosa. Me permití dar besos, abrazar y sobrequerer. Y lo único que siempre he esperado es una sonrisa de agradecimiento o de contentura.

A veces pienso en las relaciones de madres e hijos y me doy cuenta de que la tuya y la mía son como pocas. Nunca ha sido la típica relación. La nuestra siempre ha estado matizada por altas y bajas, por momentos de amor  y por momentos de mucha tensión. Con el tiempo me di cuenta de que todas las tensiones tienen una razón: somos demasiado parecidas.

Cuando pienso en ti me vienen a la mente tantas cosas. Fuiste la tercera hija —si no me equivoco-—, de una familia numerosa. Y los cuentos que tengo de tu infancia te ponen ante mis ojos como una mujer grande, maravillosa, extraordinaria. Con esa personalidad y esa curiosidad tuya, sacrificaste tantas cosas y tantos sueños para encargarte a muy temprana edad de ayudar en la crianza de tus hermanos.

No sabes, mami, cuánto me río y te admiro al recordar cuando decidiste volver a la universidad. ¡Mis hermanas y yo teníamos un bachillerato antes de llegar a sexto grado! Te vimos fajá, echando pa’lante, sacrificando tu sueño, tus horas, tu vida. Y recuerdo cuando en tu graduación le dijiste a una prima tuya que querías que tus hijas se sintieran orgullosas de ti. Apuesto a que ni tú recuerdas eso.
A medida que crecía, confieso que te entendía menos y créeme que no fue fácil. Tú y yo sabemos por todo lo que pasamos.

Pero quiero anunciarte algo, mami. Desde ayer te veo diferente.
No puedo parar de pensar en el momento en que me enviaste aquel mensaje de texto diciéndome que había un niño que necesitaba amor, que me diera la oportunidad de conocerlo, sin compromiso. Tampoco olvido mi respuesta. Yo estaba tan lejos como en Argentina. Tras dos segundos de consulta con mi esposo, te respondí que durmieras tranquila, que ese niño ya tenía familia.

Desde ese momento mi vida fue otra. Y no pretendo escribirte en estas líneas todo lo que ha significado esa decisión de adoptar. Pero sí quiero decirte lo más grande que he dicho en toda mi vida, porque no creo que haya sentimiento que lo supere. Mami, tengo el lujo de decir que me diste vida dos veces: el día en que nací y el día en que me llevaste al que es desde ayer mi hijo. ¿Cuántos hijos pueden decir eso?

Ayer fue un día en que te recordé cada segundo. Todas las sensaciones te las debía a ti, cada paso que di ayer sentí que era gracias a ti. Ese niño que sabiamente identificaste para nosotros es parte hoy oficial de nuestra vida y de nuestra historia. Años de querer y de buscar un hijo me habían llevado a la resignación. Oye, después de casi una decena de intentos científicos y de particularmente uno en que por poco me lleva quien me trajo, se rinde cualquiera.

Pero tú identificaste a nuestro Manu y hoy gracias a Dios y a ti soy madre. Wow, madre. Yo no tengo idea de cómo seguirá esta historia. Confieso que siento un temor inmenso. Confieso que me siento corta de herramientas, pero pregono con fuerza que hoy día soy madre gracias a mi madre.
No sé cómo más amarte.

Te invitamos a leer estas notas:

  1.  
  2.