Opinión: Egos e intrigas
Quedan ocho meses para que se abra el proceso para la presentación de las candidaturas y 18 meses para las próximas elecciones generales. Aunque falta mucho…
Por Rafael Lenín López @LeninPR
Quedan ocho meses para que se abra el proceso para la presentación de las candidaturas y 18 meses para las próximas elecciones generales. Aunque falta mucho, la discusión sobre la reforma contributiva ha puesto en marcha el clima de intrigas, típico del periodo preelectoral.
El martes en la noche, el Gobernador le dijo a varios representantes populares, a los que convocó a La Fortaleza, que cualquier oposición a su proyecto de “transformación” al sistema contributivo constituía una conspiración política y personal en su contra. Lo hizo acompañado de sus pesos pesados de la pasada campaña electoral —Irving Faccio, Armando Valdés y Carlos Dalmau— y posterior al cónclave salió a trotar por las calles del Viejo San Juan a lo Frank Underwood en la serie televisiva House of Cards.
Ya la discusión en torno al IVA está en otro nivel. El debate sobre los aspectos sustantivos de las propuestas que hay sobre la mesa se ha reducido al juego de ajedrez en el que cualquier cálculo es de índole político y la meta es sobrevivir dando el jaque mate.
El que el trio Faccio, Valdes y Dalmau se haga visible en la discusión pública sobre los temas de Gobierno envía un mensaje de que la lucha desde el Palacio de Santa Catalina será de ahora en adelante abierta y sin muchos escrúpulos. El Gobernador está en campaña.
Sin embargo, el problema del tono que La Fortaleza exhibe en esta batalla es que podría fracasar en su meta a corto plazo. Jaime Perelló, aun habiendo logrado que el Gobernador abraze su proyecto para un IVA de un 14%, no tiene cabezas suficientes para aprobarlo en el hemiciclo, tanto así que ha dicho que esta semana no llevará la polémica medida al floor. Esto significa que llegará el mes de mayo y no habrá una nueva ley contributiva aprobada, porque el Senado decidió apagar la discusión y sentarse por varios días en las gradas a esperar el resultado del trabajo de su “cuerpo hermano”. La prolongación de este debate por varias semanas adicionales, además de suponerle un problema a García Padilla de cara a la presentación del próximo presupuesto operacional del Gobierno, debilita la agresividad en su discurso reciente. Y es por la posibilidad de que tampoco se apruebe el proyecto de Perelló ya que la medida será una sustitutiva y estará sujeta a numerosas enmiendas. Esto, inevitablemente, llevará al Gobernador a tener que optar por un tercer escenario en las próximas semanas.
La reforma contributiva es solo un tema accidental en la lucha interna de egos que ha enfrentado el liderato del Partido Popular desde el comienzo de este cuatrienio. Los protagonistas han sido consistentes: García Padilla, Bhatia, Perello, Carmen Yulín y otros actores secundarios recientes como Héctor Ferrer. Esa lucha entre quienes dirigen y quieren dirigir, acompañada de una desorganización en la agenda de trabajo y en la comunicación pública, ha imposibilitado que el partido de Gobierno adelante con mayor éxito su agenda.
Ya a punto de acabar el primer trimestre del año preelectoral, el juego cambia y hemos visto un asomo de ello esta semana. Después del verano, será mínimo el cambio gubernamental de relevancia que se pueda lograr, pues unos y otros estarán enfocados, lamentablemente, en los próximos comicios.
Así que, sobre la reforma contributiva, en la calle hay un deseo por pasar la página, que ocurra una cosa o la otra y que se le ponga punto final al asunto para que el debate público se mueva a otros temas importantes, antes de que nos abrumen los jingles de campaña.
Para intrigas y egos falta tiempo, todavía es momento de trabajar.


