Opinión: Justicia para el que aporta
Durante los pasados dos años, ha habido múltiples ocasiones en las que he escrito sobre el sistema contributivo en las páginas de este rotativo. Por…
Por Armando Valdés @armandovaldes
Durante los pasados dos años, ha habido múltiples ocasiones en las que he escrito sobre el sistema contributivo en las páginas de este rotativo. Por consiguiente, me siento en la obligación —a fin de ser intelectualmente honesto— de repasar las ideas que expresé en este espacio sobre dicho tema, ante la reforma que el Gobierno presentó esta semana. Creo que les fallaría a ustedes, mis lectores, si mis posiciones variaran únicamente por el vaivén de la política partidista. A tal fin les comparto nuevamente algunos de esos planteamientos, les ofrezco una reflexión actual sobre la propuesta y les exhorto a que lleguen a sus propias conclusiones.
El 3 de mayo de 2013, en “Cuatro consejo$”:
“No desalentemos el éxito. Un sistema contributivo progresivo impone una mayor carga sobre quienes más tienen, pero seguir aumentándole a aquellos que han logrado éxito puede desalentar la generación de riquezas localmente”.
El 28 de febrero de 2014 en “Pocos aportamos”: “El 99.6 % del total de los recaudos del Estado por [concepto de la contribución sobre los ingresos de los individuos] provinieron de los bolsillos de quienes ganan más de $20,000 al año, comparado con un 89.3 % a principios de siglo. […] Continuar sacando a más y más personas del sistema, sin que se plantee su total eliminación y sustitución por uno más equitativo, siembra la semilla de la discordia social, de la evasión contributiva y de la insolvencia fiscal”.
El 5 de septiembre de 2014, en “99 %”:
“La meta de cualquier reforma contributiva debería ser aliviar esta masiva e injusta carga —ese 99 %— que pesa sobre los hombros de la clase media puertorriqueña, promover la inversión y la generación de riquezas, solventar las finanzas del Estado y hacer un sistema más equitativo en el que todos aportemos con algo”.
El 31 de octubre de 2014, en “Una salida a la crisis”:
“La reforma es el paso definitivo para concluir esta agenda. Reducir la carga contributiva sobre los sectores productivos, como se ha adelantado, y aplicarle un IVA al consumo, es premiar y no castigar el éxito, y liberará recursos para el ahorro y la reinversión en nuestro país”.
Al ver el proyecto para un nuevo Código de Rentas Internas, me siento complacido de que, en efecto, se está planteando un sistema totalmente distinto, que grava en menor grado el trabajo y el esfuerzo de los puertorriqueños e impone la carga sobre el consumo. Igualmente, al apoyarse más en las ventas, distribuye la responsabilidad para el sostenimiento del Estado de forma más amplia y equitativa, captando ingresos de aquellos que hasta el presente veían múltiples avenidas para evadir su deber ciudadano.
Aunque quedan temas por atender, como la aplicación del IVA a la educación privada, que, por su efecto, sobre la demanda de dichos servicios sería contraproducente para una economía en la que el capital humano es nuestro principal recurso, en la balanza, la reforma es un paso importante para liberar capital y permitirle al contribuyente la libertad de decidir si ahorra, invierte o gasta el producto de su labor diaria. Y, por supuesto, comienza a hacerles justicia a quienes han aportado en exceso de su obligación ante la desidia y negligencia de algunos compatriotas.
Te invitamos a leer estas notas:


