Opinión: Mi cuerpo y la ciudad

La simple experiencia de ser peatón se convierte para muchos, como para mí, en un descubrimiento cuando pasamos nuestra mayor cantidad de tiempo en un vehículo…

Por Natasha Sagardía @NatashaSagardia

15 ene 2015, 11:00 pm 2 min de lectura

La simple experiencia de ser peatón se convierte para muchos, como para mí, en un descubrimiento cuando pasamos nuestra mayor cantidad de tiempo en un vehículo mientras transitamos.  El regresar a las calles y a las interacciones que en ella ocurren es un redescubrimiento del país. Es como volver a entablar una relación directa con el espacio de pertenencia, el cuerpo y otros cuerpos que habitan el mismo lugar.  Los mismos cuerpos que a través de la ventana de un vehículo parecen estar completamente distantes.

Durante el pasado semestre en la universidad experimenté el desafío de recorrer las calles de Río Piedras y de realizar performances en el espacio urbano. No tengo ninguna formación artística metodológica, solo inherente a la vida, de modo que fue todo un descubrimiento para mí.

Antes de hacerlo, leímos algunos textos sobre diversos artistas del performance, quienes llevan a cabo prácticas en el espacio urbano con sus cuerpos. Como ejemplo, Francis Alys, artista belga, que caminaba por diversas ciudades del mundo dejando una marca. En uno de sus performances en Jerusalén llevaba un largo cordel que se arrastraba detrás de él con la intención de dejar una huella mientras caminaba.  Este performance me trasladó a la libertad de la infancia. Entonces colgaba latas a una soga larga y las ataba detrás de mi bicicleta o por la ventana del carro, sin que se diera cuenta mi madre. Tal vez trataba de dejar mi huella. Otro ejemplo que me cautivó fue el de Tehching Hsieh, artista del movimiento de Taiwán, quien pasó un año caminando sin entrar al interior de ningún edificio o vehículo en la ciudad de Nueva York.  

El performance en la calle se convierte en una invitación a tener “derecho a la ciudad”.  El escritor David Harvey desarrolla un artículo muy interesante bajo ese mismo título. Cuenta la historia de la formación de las ciudades como centros de productividad, desarrollo y capital. De esta noción, de que la ciudad debe ser un espacio de encuentro para el capital, muchos problemas se suscitan, como la inequidad, el desplazamiento forzado, la separación de los espacios de unos y de otros, etcétera.

Los problemas que menciono no son nuevos; son temas polémicos que se tratan desde la política, la economía, la cultura y  muchos otros sectores que piensan a las ciudades de diversas formas.

Lo que resulta inevitable de esta reflexión es preguntarnos cómo interactuamos en la ciudad en la que habitamos con los otros. ¿Formamos parte de ella o  solo la vemos pasar a través de la ventanilla del carro?
 
Carrie Marie Schneider. “The ten List: Walk as Art”. Glasstire.com. (23 de noviembre de 2012).
Harvey David. “El derecho a la ciudad”.  www.newleftreview.es. (pp. 23-39).