Opinión: El PNP del “no se puede”

La reacción del PNP a los acuerdos alcanzados con la República Dominicana y al anuncio de la extensión del voto y otros derechos a los residentes en la isla…

Por Armando Valdés @armandovaldes

15 ene 2015, 11:00 pm 3 min de lectura
Opinión: El PNP del “no se puede”

La reacción del PNP a los acuerdos alcanzados con la República Dominicana y al anuncio de la extensión del voto y otros derechos a los residentes en la isla que no sean ciudadanos estadounidenses delata la verdad detrás de la agenda anexionista. Su estrategia para lograr la estadidad es, y siempre ha sido, convencernos de que los puertorriqueños no podemos; que bajo el ELA no podemos; que sin la anexión no podemos.

Los acuerdos entre Puerto Rico y el hermano país, que incluyen cooperación en temas económicos, educativos, de salud y de seguridad, aspiran a la identificación de espacios comunes para colaborar y crecer juntos. Concretamente, uno de los convenios alcanzados permitiría el establecimiento de fábricas complementarias en ambos países para que productos dominicanos que terminen su proceso de manufactura aquí cualifiquen como “Made in the USA” y así tengan acceso al mercado de compras del gobierno federal estadounidense. Esta iniciativa amplía la base de consumidores para estos productos, crea empleos en ambas islas y genera riquezas.

Por otro lado, la integración completa de extranjeros al tejido social puertorriqueño, permitiéndoles el voto y el acceso a servicios financieros, es una medida de justicia, de humanidad y de buena política pública. En la medida en que un mayor número de personas se sientan parte del colectivo puertorriqueño, su aportación a nuestro crecimiento se profundizará. La legalización de ingresos, insertándolos en el sistema bancario y contributivo, crecerá nuestra economía. Ni hablar de que la gran fortaleza, sustentabilidad y creatividad de la economía estadounidense se debe, en gran medida, a la vitalidad que inyectan en el sistema incesantes olas migratorias. En momentos en que Puerto Rico pierde población, la apertura al inmigrante es vital.

¿La reacción del PNP? No se puede. Lograr acuerdos entre el Estado Libre Asociado y países extranjeros es “jugar a la república” y pone en peligro nuestra relación con EE. UU. Extenderle el voto al inmigrante es un hipocresía ya que el Partido Popular no aboga por la anexión ni por el voto de los puertorriqueños por funcionarios electos federales.

Lamentablemente, es esta mentalidad – partidista, retrógrada y egoísta – la que ha impedido el progreso de nuestro país. Como dijera el gran poeta Salvador Tió, en una cita que he usado en más de una ocasión en esta columna, “lo grave es que soluciones imposibles quieran cerrarle el paso a lo posible”. En efecto es grave que un partido, que ha gobernado a Puerto Rico, insista en no utilizar todos los poderes que están a nuestro haber para atender los problemas del país. Es grave que un partido quiera negarles a los marginados un derecho que nosotros podemos concederles ante la ausencia de una quimera – la anexión – que EE. UU. nunca nos ha ofrecido.

Y como esos hay muchos otros ejemplos de la mezquindad del PNP. No creen en el ELA y, por ende, a pesar de que aspiran a administrarlo, no quieren darles rienda suelta a sus poderes creadores. Permitirlo crecer sería derrotar su propia estrategia, que busca arrodillar al puertorriqueño para que, postrado, no tenga más remedio que mendigar la anexión.